Mientras la prensa argelina lleva días multiplicando los titulares triunfalistas, el jefe de la diplomacia, Ahmed Attaf, ha optado por un registro muy distinto. A tres semanas de la resolución del Consejo de Seguridad prevista para el 30 de octubre, expresa su inquietud, se queja y lanza advertencias. Teme, y no le faltan motivos, que la opción de la autonomía bajo soberanía marroquí se convierta en irreversible.