La moda marroquí llega a Berkeley: el caftán inspira el proyecto de una estudiante

Yasmine Baker, estudiante de la University of California, Berkeley, junto a modelos que lucen piezas de su marca inspiradas en la moda tradicional marroquí, elaboradas por artesanos locales.

El 17/03/2026 a las 12h00

La University of California, Berkeley ha dedicado un artículo a Yasmine Baker, una de sus estudiantes, por un proyecto que sitúa la moda marroquí en el centro de una iniciativa empresarial emergente. A través de su marca, inspirada en el caftán y en la artesanía tradicional, la joven conecta el saber hacer de los artesanos marroquíes con nuevos públicos en Estados Unidos.

Que una universidad del prestigio de la University of California, Berkeley ponga el foco en una estudiante es habitual. Pero en este caso, el interés no reside únicamente en su recorrido académico, sino en el proyecto que ha desarrollado en paralelo: una marca de moda centrada en la estética y la tradición marroquí.

Yasmine Baker, estudiante de Ciencia Cognitiva, es la fundadora de Ethnic Imprint, una firma que toma como referencia el caftán, los bordados tradicionales y el trabajo artesanal para crear prendas contemporáneas. Cada pieza, explica, «está elaborada en Marruecos por artesanos cualificados», en línea con la voluntad de preservar y dar visibilidad a este saber hacer.

Su vínculo con Marruecos no es circunstancial. «Mi conexión con el país viene de mi madre», explica. «Pasábamos todos los veranos en Rabat, rodeados de una cultura con siglos de historia». Más allá de las estancias familiares, evoca una inmersión sensorial en el día a día marroquí: «conectábamos con esa historia a través de las mesas llenas de colores y de los interminables paseos por los zocos de la medina». Un entorno que, según reconoce, marcó profundamente su mirada estética y su forma de entender la moda desde muy joven.

De hecho, el origen del proyecto se remonta a una necesidad personal. «No encontraba prendas de calidad que fueran a la vez femeninas y modestas», explica. Fue entonces cuando empezó a diseñar sus propias piezas para ocasiones especiales, en colaboración con su madre y con artesanos locales. Un proceso en el que, según detalla, aprendió a seleccionar tejidos, colores y elementos clave como la sfifa, característica de la vestimenta tradicional marroquí.

Con el tiempo, esa práctica se convirtió en una marca. Baker afirma que detectó «un interés creciente por prendas con raíces culturales», lo que la llevó a estructurar su proyecto con una identidad clara. Su ambición, subraya, es doble: «promover la riqueza cultural y el saber hacer artesanal de Marruecos» y, al mismo tiempo, «celebrar la diversidad desde esa base». Pero insiste especialmente en el primer punto. Para Baker, el proyecto nace ante todo como una forma de dar visibilidad a un patrimonio que considera único y profundamente arraigado.

En el corazón de Ethnic Imprint, explica, está esa voluntad de poner en valor técnicas, símbolos y formas que forman parte de la identidad marroquí. La marca es, en sus palabras, «un homenaje a un país cuya alma siempre ha abrazado la diversidad humana sin perder su propia identidad». Una identidad que se traduce en los tejidos, los bordados y los códigos estéticos heredados del caftán y de la vestimenta tradicional, y que su trabajo busca reinterpretar sin desvirtuar.

El reconocimiento de Berkeley responde también a la manera en que la estudiante integra su formación académica en el desarrollo de la marca. Aunque el eje sigue siendo la moda marroquí, Baker utiliza conocimientos de ciencia cognitiva para afinar su propuesta. «Entender cómo el color, la textura o la silueta influyen en la respuesta emocional ha cambiado la forma en que concibo mis colecciones», señala.

A día de hoy, la marca ha lanzado varias colecciones y empieza a consolidar su presencia en California, principalmente a través de eventos y ventas directas. Pero más allá de los resultados comerciales, la joven insiste en el impacto simbólico de su trabajo. «Ver a mujeres llevar mis piezas con confianza significa más que cualquier cifra de ventas», afirma.

Su experiencia, añade, también ha sido un aprendizaje personal. «Hay que aceptar que los errores son inevitables. El miedo al fracaso frena a muchos», explica, antes de resumir su consejo para otros estudiantes: «hay que empezar».

El caso de Baker ilustra una tendencia más amplia: la proyección internacional de la moda marroquí a través de nuevas generaciones que actúan como puente entre culturas. En ese movimiento, el caftán y la artesanía local encuentran nuevas formas de expresión sin perder su esencia.

Por Faiza Rhoul
El 17/03/2026 a las 12h00