En diciembre de 1931, Federico García Lorca recorrió el norte del Protectorado español junto a una delegación oficial de la Segunda República. Durante décadas, aquel episodio permaneció casi borrado de su biografía. Hoy, las investigaciones históricas revelan que aquellos cuatro días en Tetuán, Chefchaouen, Ksar el Kébir y Larache no solo mostraron a un Lorca profundamente implicado en el proyecto republicano, sino que incluso terminarían alimentando algunas de las acusaciones utilizadas años después contra él.