¿Qué hace que una ciudad tenga éxito entre sus habitantes? Esa es la pregunta central en el corazón de la clasificación anual de las mejores ciudades del mundo elaborada por la revista Time Out. Para responderla, la publicación encuestó a decenas de miles de personas en todo el mundo, invitadas a hablar de la ciudad en la que residen respondiendo a una serie de criterios que determinan la calidad de la vida urbana. Desde las galerías de arte hasta los bares, pasando por los parques de barrio, la gastronomía, la vida nocturna y las tiendas... tantas maneras de evaluar el valor de una ciudad. No obstante, también se tiene en cuenta la percepción cotidiana de los ciudadanos. Así, también se les pregunta por la felicidad, el coste y la calidad de vida, las relaciones amorosas, el sentimiento de pertenencia a una comunidad…
Siguiendo estos criterios, cincuenta ciudades de un total de ciento cincuenta fueron seleccionadas en esta clasificación, dominada por Melbourne, Shanghái y Edimburgo. Entre estas ciudades destacadas, Marrakech se sitúa en el puesto 24.
¿Qué es lo que, según la publicación, explica su grandeza? En primer lugar, su historia milenaria, pero también el hecho de que Marrakech se impone como «un lugar donde las culturas se encuentran de forma natural», donde «la inspiración brota de cada callejuela de la medina». A modo de ejemplo, se cita el desfile nocturno del diseñador Amine Bendrouich, organizado en una de esas callejuelas hace unas semanas, al margen de la celebración de la feria de arte contemporáneo 1-54 en La Mamounia. Son acontecimientos que dan fe de la energía y de la «creatividad efervescente de la ciudad», al igual que las exposiciones organizadas en el MACAAL, en la Fondation d’art Montresso, en el Comptoir des Mines, en talleres rurales como el de AL Maqam, en espacios artísticos del centro de la ciudad como L’Blassa…
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La cultura está en todas partes en Marrakech y también se invita a las garden parties organizadas en residencias de la palmeraie como Jnane Rumi, en los salones de arte que se celebran en riads históricos como IZZA, y durante las sesiones de música tradicional gnawa en Jajjah, en el efervescente barrio del diseño de Sidi Ghanem, enumera la revista. «Aquí, la cultura no está confinada a un museo, sino que es la realidad vivida de una ciudad de un millón de almas creativas que estarán encantadas de hacer brainstorming en el autobús, en el zoco o alrededor de la mesa compartida semanal de la cocina de la chef Um Mami».
Así, se recomienda visitar Marrakech desde ahora, tras la celebración de la Copa Africana de Naciones 2025, y seguir los pasos de Madonna, que eligió la ciudad ocre y sus alrededores para pasar allí las fiestas de fin de año. Por último, otra buena razón para ir son los restaurantes de la ciudad, algunos de los cuales figuran entre los 50 mejores de la región MENA según recientes clasificaciones internacionales.
Por último, Time Out concluye su elogiosa presentación de Marrakech, «una ciudad en la que uno se siente inmediatamente como en casa», con cifras especialmente elocuentes: «el 82% de los habitantes afirma sentir un fuerte sentido de pertenencia a una comunidad, mientras que el 74% considera que los Marrakchis parecen positivos».
