En Marrakech, el alojamiento alternativo se consolida como una tendencia de fondo. Cada vez más viajeros, tanto marroquíes como extranjeros, se sienten atraídos por el encanto de los riads, antiguas viviendas de la medina transformadas en casas de huéspedes. Más íntimos, profundamente arraigados en el patrimonio local y capaces de ofrecer experiencias personalizadas, estos establecimientos proponen una forma diferente de descubrir la Ciudad Ocre, más cerca de su arquitectura, su artesanía y su estilo de vida.