En Relizane, capital de la wilaya del mismo nombre, situada en el noroeste del país a unos 285 km de Argel, la población local salió este sábado a las calles embarradas de la ciudad para denunciar lo que califican como el rostro sombrío de la «nueva Argelia». Bajo el lema «Aquí está la nueva Argelia», miles de manifestantes provenientes de las 38 municipios que componen esta wilaya, ubicada entre Tlemcen y Orán, expresaron su indignación ante la situación que consideran desastrosa y que viven desde hace varias semanas, tras las inundaciones que arrasaron la ciudad. Los manifestantes denuncian un aislamiento, consecuencia de la destrucción de infraestructuras esenciales, la paralización de los servicios de electricidad y saneamiento, así como la interrupción del suministro de productos de primera necesidad, especialmente agua potable y combustible. Una situación que, según ellos, refleja la magnitud de la crisis y la ausencia de respuestas acordes con la urgencia del momento.
Más allá de promesas vacías, no se ha constatado ninguna reacción ni ayuda concreta por parte del régimen, salvo la del wali, que prometió proteger la ciudad frente a futuras inundaciones, y, hace dos semanas, una visita relámpago del ministro del Interior, Saïd Sayoud. Este último también declinó —«bajo instrucciones de Tebboune»— una serie de compromisos, mientras que la ciudad de Relizane permanece devastada y su estado de desolación reclama acciones urgentes.
Numerosos videos circulan actualmente en las redes sociales, mostrando la magnitud de las manifestaciones y la indignación de los habitantes de Relizane. Los manifestantes exigen la restauración de los servicios esenciales y el acceso a productos de primera necesidad: agua potable, electricidad, combustible, leche, aceite, legumbres… También reclaman la construcción de viviendas seguras, tras la multiplicación en los últimos días de derrumbes de viviendas. Además, la ciudad se vio de luto el pasado miércoles por la muerte de un niño, arrastrado por las innundacione socasionadas por el río Rouaihia.
Frente a estas reivindicaciones legítimas, el régimen respondió con una violenta represión contra los manifestantes. Importantes unidades de las fuerzas del orden fueron movilizadas rápidamente en el lugar para dispersar con violencia a los participantes. Esta reacción del régimen tiene, por supuesto, como objetivo intimidar a los argelinos de otras ciudades, que ya viven un verdadero calvario desde los últimos seis años y que hoy ven empeorar sus condiciones de vida, sin que el régimen les brinde ayuda, dejándolos a merced de fenómenos meteorológicos destructivos.
Mientras tanto, la televisión pública argelina y otros voceros del régimen de Argel se aprovechan difundiendo noticias falsas contra Marruecos, cuya reacción anticipada frente a las inundaciones, en lugar de servirles de ejemplo a seguir, parece alimentar un complejo incurable frente al Reino.
