Christophe Lecourtier dirigirá la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) a partir del 11 de mayo, sucediendo a Rémy Rioux, quien ha estado al frente de este organismo clave de la diplomacia económica francesa durante una década. La decisión ha sido oficializada mediante un decreto publicado en el Journal officiel y recogido por agencias internacionales.
La candidatura de Lecourtier, de 63 años y actual embajador de Francia en Marruecos, había sido propuesta en marzo por el Elíseo y validada el pasado 8 de abril por el Parlamento francés. Durante su comparecencia ante una comisión senatorial, el futuro director adelantó las líneas maestras de su mandato, centradas en una reorientación tanto geográfica como sectorial de la acción de la AFD.
Entre sus prioridades figura una mayor concentración de los recursos en los países más vulnerables, con África como eje central. «Eso implicará probablemente intervenir en menos países, preservando África, evidentemente», señaló, al tiempo que abogó por reforzar el apoyo a las economías más frágiles.
Lecourtier también planteó la necesidad de revisar el posicionamiento de la agencia en grandes economías emergentes, en particular en China, en un contexto marcado por profundas transformaciones geopolíticas. «Habrá que reevaluar nuestra presencia en ciertos países», indicó.
Su nombramiento se produce en un momento delicado para la AFD, sometida a una creciente presión presupuestaria y a críticas sobre su papel. En 2025, el Gobierno francés recortó en un tercio el presupuesto de la ayuda pública al desarrollo —de la que depende la agencia—, lo que supuso cerca de 2.000 millones de euros menos. Para 2026, se ha previsto además una reducción adicional de 700 millones sobre una dotación total de 3.700 millones de euros.
Con este escenario, Lecourtier deberá pilotar una institución estratégica en plena redefinición, tratando de conciliar ambiciones diplomáticas, limitaciones financieras y un entorno internacional cada vez más complejo.
