El acuerdo de cooperación entre España y Marruecos en materia de infraestructuras hidráulicas ha irrumpido en el debate político español. Durante una sesión del Senado celebrada esta semana, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, salió al paso de las críticas de la oposición defendiendo la legitimidad y el sentido estratégico de esta cooperación.
El senador del Partido Popular Antonio Luengo cuestionó el compromiso de España de apoyar proyectos hidráulicos en Marruecos, argumentando que el Gobierno debería priorizar la resolución de los problemas internos del país, especialmente en materia de agua y gestión de la sequía.
La ministra respondió con firmeza, asegurando que el acuerdo no tiene impacto alguno en las inversiones nacionales. «La cooperación en ningún caso sustituye algo y nada tiene que ver con la ambiciosa política hídrica que tiene España», afirmó en la Cámara Alta.
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Según Aagesen, vincular la cooperación internacional con una supuesta reducción de los recursos destinados a España es una interpretación errónea. «Intentar relacionar la cooperación internacional con algo que es mermar los recursos en España es una visión completamente equivocada, sesgada, es generar ruido y es un grave error», declaró.
Una cooperación consolidada entre España y Marruecos
La ministra recordó además que la colaboración entre España y Marruecos no es nueva y ha sido impulsada por gobiernos de distinto signo político. «Nunca imaginé que ese grupo iba a renunciar a algo tan básico como la cooperación internacional, impulsada históricamente por todos los Gobiernos», señaló, recordando que incluso los ejecutivos del Partido Popular celebraron varias reuniones de alto nivel con Marruecos.
En este contexto, Aagesen defendió que la cooperación internacional forma parte de la política exterior española y responde a una lógica de desarrollo compartido.
«España sí es un país solidario, España es un país que promueve el desarrollo justo y sostenible», afirmó la ministra. Según explicó, este tipo de iniciativas también buscan «generar nuevas oportunidades para evitar que los ciudadanos tengan que emprender peligrosas rutas migratorias».
Desafíos climáticos compartidos en el Mediterráneo
Más allá de la controversia política, la cooperación entre España y Marruecos en materia de agua se inscribe en un contexto regional marcado por el cambio climático y el aumento del estrés hídrico en el Mediterráneo occidental. Ambos países comparten desafíos similares en materia de sequía, gestión de recursos hídricos y adaptación climática, lo que ha impulsado proyectos de cooperación técnica y transferencia de conocimiento en áreas como la desalación, la gestión de cuencas o la modernización de infraestructuras hidráulicas.
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El Gobierno español insiste en que estos acuerdos no se realizan en detrimento de las políticas nacionales. Aagesen subrayó que «los presupuestos generales del Estado siguen siendo ambiciosos para nuestras políticas de agua y de gestión de la sequía». La ministra recordó además que estos programas de cooperación forman parte de una estrategia más amplia que incluye el apoyo a la internacionalización de las empresas españolas.
«España actúa en apoyo a la internacionalización de las empresas españolas», señaló Aagesen, defendiendo que la colaboración con Marruecos puede abrir oportunidades económicas en sectores como la ingeniería hidráulica, la gestión del agua o las energías renovables.
