De ellos, solo 35 pertenecían a la población residente permanente. Los demás se encuadraban en otras categorías, como personas en estancias de corta duración, solicitantes de asilo llegados al país hacía menos de doce meses, turistas o personas sin situación administrativa regular.
El orden se mantiene en términos similares cuando se tienen en cuenta todas las infracciones del Código Penal. En 2025 fueron condenados 1.964 adultos argelinos por este tipo de delitos, de los cuales 83 eran residentes permanentes. Argelia se situó por delante de Francia y Rumanía, mientras que Marruecos ocupó el octavo puesto, con 782 condenados que no formaban parte de la población residente permanente.
En torno al 34% de las personas condenadas en Suiza en 2025 por infracciones del Código Penal no pertenecían a la población residente permanente. En los delitos de robo, esta proporción se acercó a los dos tercios.
Las estadísticas incluyen distintas modalidades de robo, como hurtos en tiendas, carterismo, sustracción de bicicletas y automóviles y robos con allanamiento de morada. En determinados casos, estos delitos pueden estar relacionados con el denominado «turismo criminal», término que alude a personas que viajan a otro país con el propósito de cometer infracciones concretas. No obstante, la OFS advierte de que sus datos no permiten determinar cuántos condenados viajaron efectivamente a Suiza con esa intención.
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La oficina también calcula tasas de condena en relación con la población residente permanente para comparar los datos por nacionalidad. En el conjunto de las infracciones, las tasas más elevadas correspondieron a ciudadanos de la República Democrática del Congo (2,75%), Angola (2,31%), Somalia (2,22%) y Argelia (2,19%).
