Estados Unidos volvió a situar el desarrollo de la región del Sáhara y la cooperación con Marruecos en el centro de su relación bilateral. El secretario de Estado adjunto estadounidense, Christopher Landau, afirmó este viernes en Nueva York que Washington mantiene su compromiso con el desarrollo de la región bajo soberanía marroquí.
Las declaraciones se produjeron tras una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, celebrada al margen de la 81ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Landau destacó que ambos países han reafirmado su «amistad secular» y una visión común para el desarrollo de la región del Sáhara, así como para reforzar la cooperación «bajo la soberanía de Marruecos sobre este territorio». El mensaje combina así la dimensión política de la cuestión del Sáhara con una perspectiva centrada en el desarrollo y la cooperación.
El alto responsable estadounidense aseguró además que Washington espera trabajar con Marruecos y con los demás actores implicados para «resolver este conflicto de una vez por todas». Una posición que, según sus declaraciones, refleja la voluntad de Estados Unidos de avanzar hacia una salida definitiva a un conflicto que lleva más de cinco décadas sin resolverse.
Para Landau, la prolongación de esta situación ya no resulta sostenible. «Este statu quo no puede mantenerse», afirmó, en una de las declaraciones más relevantes de su intervención, al insistir en la necesidad de superar el bloqueo que ha marcado el conflicto durante décadas.
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Más allá de la cuestión del Sáhara, el responsable estadounidense aprovechó el encuentro con Bourita para reafirmar el carácter estratégico de las relaciones entre Rabat y Washington. Según Landau, la «gran amistad de larga data» entre ambos países continuará en el futuro.
El funcionario estadounidense llegó incluso a calificar las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos como situadas actualmente en «su mejor nivel de todos los tiempos». El mensaje apunta a una relación bilateral que Washington pretende mantener y reforzar, al tiempo que vincula esta cooperación con el desarrollo de la región del Sáhara.
El posicionamiento expresado en Nueva York da así un peso particular a la dimensión económica y de desarrollo de la cuestión del Sáhara. Para Washington, el desarrollo de la región bajo soberanía marroquí forma parte de una visión compartida con Rabat, mientras que la cooperación con Marruecos aparece como uno de los instrumentos para acompañar este proceso.
La reunión entre Landau y Bourita se produce además en un contexto internacional en el que la cuestión del Sáhara continúa siendo objeto de esfuerzos diplomáticos. Al insistir en que el statu quo no puede mantenerse y en la necesidad de una solución definitiva, Estados Unidos reafirma su voluntad de trabajar con Marruecos y los demás actores implicados para avanzar en este expediente.
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El mensaje estadounidense combina, por tanto, tres elementos centrales: el respaldo al desarrollo del Sáhara bajo soberanía marroquí, la voluntad de buscar una solución definitiva al conflicto y el fortalecimiento de una relación bilateral que Washington considera especialmente sólida.