Recién convertido en «inmortal» tras su ingreso en la Academia Francesa, Boualem Sansal inicia un nuevo capítulo de su vida a los 81 años. Un nuevo libro, el final de su colaboración con Gallimard —que tomó a todo el mundo por sorpresa— y su llegada al grupo Hachette, donde pasará a formar parte del sello Grasset. Sansal está hoy donde pocos lo esperaban.
Contra todo pronóstico, el escritor y ensayista se niega a mantener un perfil bajo. Tras pasar un año encarcelado en prisiones argelinas después de ser condenado a cinco años de prisión el 16 de noviembre de 2024 por «atentar contra la unidad nacional», no quiere ni suavizar la crisis de las relaciones franco-argelinas ni callar sus posiciones sobre la situación de Christophe Gleizes. Este periodista deportivo permanece encarcelado desde mayo de 2024 y cumple una pena de siete años por «apología del terrorismo». Sansal tampoco está dispuesto a renunciar a su búsqueda de justicia, tras haber sido condenado injustamente.
En las numerosas entrevistas concedidas a medios franceses desde su liberación —obtenida mediante indulto presidencial— resultaba evidente su incomodidad a la hora de medir sus palabras y someterse a una forma de autocensura. En France Inter llegó a prometer: «Dentro de seis meses se lo contaré todo», aunque finalmente no pudo cumplir ese plazo.
Leer también : Argelia: el silencio impuesto a Lyes Guernine, 22 años, condenado por llevar una camiseta de la selección de Marruecos
Pero el 13 de marzo, el académico dio un paso más hacia su emancipación al expresar claramente sus intenciones en los micrófonos de CNews, una de las principales cadenas informativas de Francia.
«He sido agredido por un gobierno, por un régimen. No hablo de venganza, pero quiero llegar hasta el final. Quiero poder acudir algún día ante la justicia internacional y pedir cuentas al gobierno argelino. […] No puedo aceptar esta situación y llegaré hasta el final», declaró al micrófono de Laurence Ferrari.
Mientras tanto, Sansal ya ha preparado las preguntas que pretende plantear al poder argelino ante instancias judiciales internacionales: «¿Por qué me detuvieron? ¿Por qué me arrebataron un año de mi vida?».
Fiel a sus posiciones, Boualem Sansal nunca ha ocultado su enfado al conocer que había sido indultado por Abdelmadjid Tebboune tras la intervención del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier. En realidad, lo que Sansal deseaba era un nuevo juicio, con sus abogados, para poder defenderse. A su juicio —explicó en una entrevista anterior— «ser indultado significa que soy oficialmente culpable de aquello de lo que se me acusó, es decir, entre otras cosas, de atentar contra la seguridad del Estado por mis declaraciones sobre las fronteras entre Argelia y Marruecos». Y lamentó no haber tenido esa opción: «Vinieron a buscarme y me expulsaron».
Ante Laurence Ferrari, Sansal también confesó su necesidad de «sentirse respaldado» en esta batalla, después de haber tenido «la impresión de que todo el mundo me empujaba a aceptar la situación invocando consideraciones geoestratégicas». A lo que respondió con firmeza: «¡Pero a mí eso me da igual! Se trata de mí, de mi esposa, de mis amigos, y quiero luchar».
Boualem Sansal asegura que llegará hasta el final, más decidido que nunca. Su salida repentina de Gallimard, su editorial histórica que trabajó discretamente para lograr su liberación, refleja además el alcance de esa determinación.
«No podía seguir en la situación en la que me encontraba al salir de prisión, siendo rehén de todo el mundo. Si necesité a Francia, a Alemania y a mi comité de apoyo para conseguir mi liberación, el resto lo haré yo mismo», explica.
A sus 81 años, Boualem Sansal afirma que quiere «reaprender la libertad en un nuevo contexto» y liberarse por sí mismo.
