Asociación verde Marruecos-UE: tres años después, el balance de una alianza de 7.000 millones de dirhams

Desde octubre de 2022, Marruecos y la Unión Europea colaboran en numerosos ámbitos medioambientales a través de su asociación verde. (Foto de ilustración)

El 16/04/2026 a las 14h20

Desde la firma del memorándum histórico de octubre de 2022, la cooperación medioambiental entre el Reino y la Unión Europea se ha traducido en proyectos concretos, importantes financiaciones y una notable convergencia normativa.

Catorce kilómetros. Esa es la distancia que separa las costas marroquíes del suelo europeo, menos que la longitud de una línea de tranvía en Casablanca o Rabat. Así introdujo la cuestión la delegación de la UE en Marruecos. Es también, en cierto modo, el símbolo de una relación cuya densidad va mucho más allá de la geografía. En 2024, el 60% de los intercambios comerciales de Marruecos se realizaron con la Unión Europea y, según Daniele Dotto, jefe adjunto de la delegación, «el 70% de la inversión extranjera directa que recibe el Reino procede de ella». En este contexto, el acuerdo de asociación verde firmado en octubre de 2022 no fue un gesto simbólico más: constituye, según sus impulsores, el marco político más ambicioso jamás establecido entre Bruselas y un país tercero en materia climática y medioambiental.

Tres años después de su firma por Nasser Bourita y el entonces vicepresidente ejecutivo de la Comisión, Frans Timmermans, la delegación de la Unión Europea en Marruecos organizó una jornada de diálogo destinada a evaluar los avances, identificar los proyectos pendientes y, sobre todo, contrastar el marco teórico con la realidad sobre el terreno.

Para entender por qué Marruecos fue el primer país del mundo en firmar un acuerdo de este tipo con la UE, hay que remontarse a la lógica que lo sustenta. La Unión Europea representa hoy apenas el 6% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Incluso una descarbonización total de su economía no bastaría para revertir las trayectorias climáticas globales. «Es necesario trabajar con países socios», resume Gaëtan Ducroux, policy officer encargado de energía, clima y medio ambiente en la delegación.

Este diagnóstico dio lugar a la elaboración de un memorando de entendimiento que va más allá de un simple acuerdo de cooperación técnica. Se trata de un documento político estructurante, articulado en torno a cuatro ejes principales: la transición energética combinada con la descarbonización de la economía, la resiliencia frente al cambio climático, la protección del medio ambiente y de la biodiversidad, y, por último, la economía verde y azul.

La elección de Marruecos como país piloto no es casual. Ambas partes comparten una dependencia estructural de las importaciones de energía fósil. También presentan ambiciones climáticas comparables: la UE aspira a la neutralidad de carbono en 2050, con una reducción del 55% de las emisiones ya en 2030, mientras que Marruecos se ha comprometido, a través de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN) actualizada en 2025, a reducir sus emisiones en un 53% de aquí a 2035. Sus economías presentan similitudes. Y ambas regiones figuran entre las más vulnerables al calentamiento global: el Mediterráneo se calienta a un ritmo un 20% superior a la media mundial. «Era evidente establecer este primer partenariado con Marruecos», concluye Gaëtan Ducroux.

7.000 millones de dirhams y resultados tangibles

La asociación verde no se limita a una declaración de intenciones. Desde su firma, más de 7.000 millones de dirhams se han destinado a sus ejes estratégicos a través de «una combinación de apoyos presupuestarios, asistencia técnica, hermanamientos institucionales y apoyo a inversiones estructurantes», explica el policy officer.

En el ámbito de las energías renovables, el balance es tangible. En diez años, Marruecos ha duplicado su capacidad instalada en el sector. El parque eólico de Jbel Lahdid, en Essaouira, ilustra esta dinámica, con 270 megavatios adicionales, más de 300 empleos locales creados y más de 21 millones de dirhams generados para la economía local.

En el ámbito del agua, la cooperación ha permitido invertir más de 22.000 millones de dirhams en veinte años en la gestión sostenible de los recursos hídricos. El proyecto de Régies multiservices, cofinanciado con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), ha mejorado el acceso al agua potable y al saneamiento para más de 1,8 millones de habitantes en territorios como El Jadida, Meknès, Larache, Beni Mellal y Taza.

En los sectores forestal y agrícola, entre 2022 y 2024, el programa Terre Verte - Al Ard Al Khadraa generó 26.138 empleos en campañas de reforestación, movilizó a 101 agentes especializados en parques nacionales para la protección de espacios forestales y permitió poner en cultivo 3.000 hectáreas adicionales con producciones resilientes. Más de 645.000 agricultores también fueron cubiertos por el seguro médico obligatorio en el marco de este programa.

CBAM e hidrógeno verde

Más allá de los proyectos sectoriales, la asociación verde desempeña un papel menos visible pero potencialmente decisivo: el de puente normativo. Desde 2022, intercambios regulares han permitido a los actores marroquíes, tanto industriales como institucionales, anticipar la evolución del marco legislativo europeo que les afecta directamente.

La cuestión del CBAM, el mecanismo de ajuste de carbono en frontera que entró en su fase definitiva en enero de 2026, aparece como un elemento central. Este dispositivo obliga a los importadores de seis sectores clave (acero, aluminio, cemento, fertilizantes, electricidad e hidrógeno) a pagar un precio del carbono equivalente al aplicado a las industrias europeas. Para Marruecos, socio comercial histórico de la UE, supone una oportunidad para valorizar sus esfuerzos de transición y reforzar la competitividad de sus exportaciones en el mercado europeo. Entre 2023 y 2026 se han llevado a cabo intercambios y apoyos para acompañar a los actores marroquíes en su adaptación a este nuevo mecanismo.

El hidrógeno verde constituye el otro gran eje de futuro. Producido a partir de energías renovables, se presenta como un vector clave para descarbonizar la industria pesada y el transporte. El potencial eólico y solar de Marruecos, unido a su proximidad geográfica con Europa, lo posiciona como un candidato natural para convertirse en un hub regional de producción y exportación. En el marco de la asociación verde y del programa regional MED-GEM, la UE y Marruecos colaboran en el desarrollo del marco normativo europeo y apoyan la emergencia de un mercado de hidrógeno verde, en particular mediante un hackathon específico y una primera precertificación de proyecto en la región MENA.

Una de las principales conclusiones de este balance a tres años es que la asociación verde ha superado ampliamente su perímetro inicial. Hoy impregna ámbitos enteros de la relación bilateral que, en apariencia, poco tienen que ver con la ecología: modernización ferroviaria, ecologización de los puertos, descarbonización industrial, turismo regenerativo o formación en los oficios de la transición. En el ámbito de la economía azul, la UE apoya la estrategia nacional Halieutis a través de su protocolo de pesca, movilizando cerca de 870 millones de dirhams para modernizar los puntos de pesca artesanal, apoyar a las cooperativas y reforzar la investigación pesquera.

Para Daniele Dotto, jefe adjunto de la delegación, el alcance de este acuerdo va más allá del plano bilateral: «La agenda verde está siendo cuestionada en estos momentos, pero como institución europea mantenemos el rumbo y sabemos que Marruecos también lo hace».

Si las cifras apuntan a una dinámica real, los desafíos siguen siendo considerables: el estrés hídrico sigue siendo una realidad y el sector industrial aún está lejos de la descarbonización. Marruecos y la UE acumulan tres años de asociación. Lo más difícil, probablemente, está aún por venir.

Por Camilia Serraj
El 16/04/2026 a las 14h20