Marruecos se prepara para acoger un hito diplomático singular. Con la futura apertura del nuevo consulado de Estados Unidos en Casablanca, el Reino reunirá tanto la representación consular más antigua como la más reciente de Washington en el mundo.
Así lo destacó el embajador estadounidense en Marruecos, Duke Buchan III, tras visitar el nuevo complejo consular en Casablanca, una infraestructura moderna que, según señaló, refleja la voluntad de Estados Unidos de reforzar su presencia en la región y profundizar su asociación con Marruecos.
La singularidad de esta situación se explica por el peso histórico de las relaciones entre ambos países. Marruecos fue el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos en 1777, y en 1821 el sultán Moulay Slimane cedió en Tánger un edificio que se convertiría en la primera propiedad diplomática estadounidense en el extranjero.
Ese edificio, conocido hoy como la Legación Americana de Tánger, sigue siendo un símbolo de una de las relaciones diplomáticas más antiguas de Estados Unidos.
La apertura del nuevo consulado en Casablanca marca una nueva fase en esta relación. El complejo, concebido como una infraestructura moderna, busca acompañar el crecimiento de los intercambios económicos y estratégicos entre ambos países.
Para Washington, Marruecos se consolida como un socio clave en el norte de África, tanto en materia económica como en cuestiones de estabilidad regional.
El hecho de que Marruecos concentre tanto el consulado más antiguo como el más reciente de Estados Unidos ilustra la continuidad de una relación que se remonta a más de dos siglos.
Como subrayó el embajador, esta dualidad representa «un poderoso símbolo» de una alianza histórica que sigue evolucionando en el contexto actual.
