En un comunicado conjunto publicado el 12 de octubre de 2026, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), el Istiqlal, la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) oficializaron la formación de la nueva mayoría gubernamental. Las cuatro formaciones expresaron su voluntad de dar lugar a un «Gobierno político fuerte», integrado por partidos con afinidades ideológicas y políticas y un proyecto común de reformas. También subrayaron la necesidad de constituir un Ejecutivo cohesionado, capaz de responder a las expectativas de la ciudadanía en materia de condiciones de vida dignas, libertades y derechos, justicia social, equidad territorial y prosperidad económica.
Los cuatro partidos se comprometieron a elaborar el programa de gobierno a la mayor brevedad. El Ejecutivo surgido de esta mayoría fue nombrado por el rey Mohammed VI ayer, viernes 16 de octubre de 2026.
Le360 ha examinado los programas electorales del PAM, el Istiqlal, la USFP y el PPS para identificar sus principales puntos de coincidencia, así como las diferencias que deberán resolver. Poder adquisitivo, salarios, pensiones, fiscalidad, empleo y crecimiento: detrás de unos objetivos a menudo similares se perfilan opciones distintas, cuya coherencia y financiación serán determinantes para la credibilidad de los compromisos de la nueva mayoría.
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En materia de pensiones, el PAM y el PPS se marcan como objetivo establecer una pensión mínima de 3.000 dirhams mensuales. El Istiqlal y la USFP también defienden una mejora de las pensiones y una reforma de los sistemas de jubilación, aunque no han anunciado una cuantía mínima comparable.
Las diferencias son más acusadas en materia salarial. La USFP anuncia una subida general del 20%, mientras que el PPS propone dos incrementos del 7,5% del salario mínimo interprofesional garantizado (SMIG) y del salario mínimo agrícola garantizado (SMAG): uno en 2027 y otro a partir de 2030. El Istiqlal también aboga por aumentar los salarios mínimos, pero deja la cuantía de las subidas en manos del diálogo social.
El PAM apuesta, entre otras medidas, por la vía fiscal para mejorar la renta disponible de los trabajadores. Su reforma del impuesto sobre la renta (IR) figura entre las principales propuestas de su programa, pero también entre las que requieren un análisis exhaustivo de sus consecuencias para las finanzas públicas.
Impuesto sobre la renta: la apuesta fiscal del PAM
El PAM propone reducir de seis a tres los tramos de la escala del impuesto sobre la renta aplicable a los ingresos salariales. El nuevo sistema contemplaría una exención total para los salarios brutos mensuales inferiores a 15.000 dirhams, un tipo del 10% para los ingresos comprendidos entre 15.000 y 46.000 dirhams y un tipo del 20% para los que superen esa cantidad. El tipo marginal máximo, actualmente situado en el 37%, se reduciría al 20%.
En una simulación publicada a principios de septiembre, basada en cálculos contrastados con varios especialistas en fiscalidad, Le360 estimó que esta reforma podría suponer una pérdida de ingresos superior a 30.000 millones de dirhams para las arcas públicas.
El programa del PAM cifra en 350.000 millones de dirhams el gasto adicional previsto para cinco años (2027-2031), es decir, unos 70.000 millones anuales. El partido identifica varias fuentes de financiación, entre ellas los ingresos adicionales derivados del crecimiento económico, la contribución de las entidades territoriales y la reasignación del gasto público. Sin embargo, sigue en cuestión si estos recursos serán suficientes para cubrir todos los compromisos.
La USFP plantea un enfoque diferente. Su programa contempla una reducción del 10% de la presión fiscal sobre los ingresos salariales, sin adoptar la escala de tres tramos propuesta por el PAM. Al mismo tiempo, el partido pretende movilizar recursos fiscales adicionales equivalentes al 5% del PIB, especialmente mediante la ampliación de la base imponible y la eliminación de los gastos fiscales considerados ineficaces. Será necesario concretar estas medidas para determinar su impacto en los ingresos netos de los trabajadores y en la recaudación del Estado.
El Istiqlal y el PPS ponen mayor énfasis en la justicia fiscal, la revisión de los beneficios fiscales existentes y la movilización de ingresos. El programa del Istiqlal contempla, en particular, una deducción fiscal para las familias que asumen los gastos de escolarización de sus hijos.
El PPS también defiende mecanismos de deducción vinculados a los gastos de escolarización, en el marco de sus propuestas de justicia fiscal. La USFP ha planteado asimismo una medida relacionada con los gastos de educación, sanidad y vivienda. No obstante, el grado de detalle de las condiciones de aplicación varía entre las distintas formaciones.
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La creación de empleo es otro de los puntos de coincidencia entre los programas, aunque los compromisos anunciados no son equivalentes. El PAM y el PPS se comprometen explícitamente a crear un millón de empleos netos cada uno en cinco años. El Istiqlal y la USFP ponen más énfasis en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, el acompañamiento en la búsqueda de empleo y el desarrollo de competencias, mediante medidas cuyos resultados efectivos deberán evaluarse.
El programa del Istiqlal incluye, en particular, el plan «Tajribati», destinado a ofrecer a los titulados universitarios y de formación profesional una primera experiencia laboral supervisada de entre seis y dieciocho meses, en una empresa, una administración o una entidad territorial. Por su parte, el programa «Afaq» pretende que ningún joven permanezca más de seis meses sin una alternativa, ya sea un empleo, una formación o un acompañamiento para acceder a la actividad profesional.
El partido de la Balanza también propone formar o cualificar a 100.000 profesionales en competencias digitales y adaptar mejor la formación profesional a las necesidades del mercado laboral. Estas medidas buscan facilitar el acceso de los jóvenes al empleo, pero no constituyen por sí mismas un objetivo cuantificado de creación neta de puestos de trabajo.
La USFP adopta un enfoque complementario. Su programa prevé incorporar cada año a 200.000 jóvenes al empleo o al emprendimiento, así como apoyar a 50.000 empresas impulsadas por jóvenes durante cinco años. También establece objetivos sectoriales, especialmente en materia de empleo industrial y rural. Estos compromisos tampoco pueden equipararse automáticamente a un número equivalente de nuevos empleos netos.
La distinción entre creación bruta y creación neta de empleo es fundamental. La creación bruta contabiliza los puestos de trabajo generados o las contrataciones realizadas sin descontar los empleos suprimidos. La creación neta mide, en cambio, la diferencia entre los puestos creados y los destruidos durante un periodo determinado. Una empresa que contrata a 100 personas y suprime al mismo tiempo 80 puestos realiza 100 contrataciones, pero su plantilla solo aumenta en 20 empleos. Por tanto, para comparar los compromisos de los partidos es necesario distinguir entre los puestos efectivamente creados, las personas que reciben apoyo para acceder al mercado laboral, los empleos temporales y los puestos de carácter estable.
Indicadores clave
| Pensión mínima mensual | 3.000 DH | — | — | 3.000 DH |
| Subida general de los salarios | — | Por negociar | 20% | — |
| Subida del SMIG y del SMAG | — | — | — | 7,5% en 2027 y 7,5% a partir de 2030 |
| Reducción de la fiscalidad salarial | Tipo máximo del IR del 20% | — | Reducción del 10% de la presión fiscal | — |
| Creación neta de empleo en 5 años | 1 millón | — | — | 1 millón |
| Crecimiento anual previsto | 5% | 5% | Al menos 6% | 5% |
| Deuda pública prevista | 62% del PIB | 62% del PIB | — | — |
| Gasto adicional en 5 años | 350.000 millones de DH | — | — | 575.000 millones de DH |
| Recursos fiscales adicionales previstos | — | — | 5% del PIB | Cerca de 622.000 millones de DH |
El programa del PAM desglosa su objetivo de crear un millón de empleos netos entre 2027 y 2031: 250.000 en la industria y la sustitución de importaciones; 270.000 en los servicios digitales, el conocimiento y la externalización de servicios (offshoring); 360.000 vinculados a las obras relacionadas con el Mundial de 2030, el turismo y las actividades asociadas; 80.000 empleos estables en el medio rural; y 40.000 en el deporte y la cultura. El partido se fija, además, el objetivo de reducir la tasa de desempleo al 7% en 2031.
El peso atribuido a las actividades vinculadas al Mundial requiere, no obstante, especial atención. Será necesario distinguir los empleos estables de los puestos temporales y determinar qué parte de las contrataciones corresponde realmente a una creación adicional de empleo.
Más allá de estas diferencias, la credibilidad de las promesas dependerá de su incorporación al futuro programa de gobierno, de su financiación y de los indicadores elegidos para medir su cumplimiento. Por ello, el millón de empleos netos anunciado por el PAM y el PPS no puede compararse directamente con los objetivos de inserción laboral del Istiqlal y la USFP. Estos últimos deberán evaluarse atendiendo al número de jóvenes que reciban acompañamiento efectivo, cuántos accedan a un empleo duradero y cuál sea el saldo real entre los puestos creados y los destruidos.
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Las diferencias también se aprecian en los objetivos macroeconómicos. La USFP aspira a un crecimiento anual de al menos el 6%, mientras que el PAM, el PPS y el Partido del Istiqlal prevén un crecimiento medio anual del 5% hasta 2031. El PAM y el Istiqlal también se fijan como objetivo reducir la deuda pública hasta aproximadamente el 62% del PIB. Además, el PAM pretende limitar el déficit presupuestario al 3% del PIB.
Las diferencias se reflejan asimismo en las estimaciones presupuestarias de los programas. El PAM calcula en 350.000 millones de dirhams el coste de sus compromisos para cinco años. Por su parte, el PPS prevé 575.000 millones de dirhams de gasto adicional y cerca de 622.000 millones de dirhams en recursos adicionales. El Istiqlal no presenta una cifra global comparable, mientras que la USFP defiende, entre otras medidas, acelerar el crecimiento y aumentar la movilización de ingresos fiscales. Estas cifras y objetivos deben analizarse con cautela, ya que los ámbitos incluidos, las hipótesis de crecimiento y los métodos de financiación no son necesariamente los mismos.
El Mansouri reçoit les représentants de l'USFP.
El reto para el equipo de Fatima Ezzahra El Mansouri será convertir unos objetivos ampliamente compartidos en un programa coherente, jerarquizado y financiado. El poder adquisitivo, el empleo y los servicios públicos constituyen ámbitos claros de convergencia. La cuantía de las subidas salariales, las modalidades de la reforma de las pensiones, las decisiones fiscales y los equilibrios presupuestarios serán algunos de los asuntos en los que los cuatro socios deberán concretar sus acuerdos.
Las primeras señales sobre estas decisiones podrían aparecer en el proyecto de ley de presupuestos, cuya presentación está prevista antes del 20 de octubre, y posteriormente en el programa de gobierno que Fatima Ezzahra El Mansouri debe presentar ante el Parlamento a principios de la próxima semana. Ambas citas permitirán contrastar las promesas electorales con las prioridades presupuestarias y los compromisos del nuevo Ejecutivo.






