Con motivo de su encuentro con su homólogo checo, Petr Macinka, viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de la República Checa, de visita oficial en Marruecos, Nasser Bourita expresó la profunda preocupación del Reino ante la situación en Cisjordania, que calificó de «desestabilización deliberada».
Durante una rueda de prensa conjunta, Nasser Bourita evocó una coyuntura regional particularmente tensa, marcada en especial por las repercusiones de las tensiones en la región del Golfo, derivadas de las acciones iraníes contra varios países árabes. En este contexto, recordó la posición constante de Marruecos, expresada por el rey Mohammed VI, que combina la solidaridad con los países concernidos y el rechazo a cualquier atentado contra su soberanía.
No obstante, Nasser Bourita insistió en la necesidad de no relegar a un segundo plano la cuestión palestina, subrayando la evolución preocupante observada en las últimas semanas, tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania. Denunció «una ofensiva contra la estabilidad» en este territorio, aludiendo en particular a iniciativas legislativas y prácticas orientadas a la confiscación de tierras palestinas, así como a las violencias atribuidas a ciertos colonos israelíes contra la población civil.
El ministro advirtió también sobre las restricciones impuestas a la ciudad de Al Qods y las presiones ejercidas sobre la mezquita de Al Aqsa, especialmente durante el mes de Ramadán. Recordó, a este respecto, el papel de Marruecos como presidente del Comité de Al Qods, bajo la SM el rey Mohammed VI.
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En el plano diplomático, el Reino aboga por un retorno a la calma y por la reactivación de los esfuerzos políticos, en particular mediante la continuación de las iniciativas internacionales en curso sobre Gaza, velando al mismo tiempo por preservar la estabilidad en Cisjordania.
Reiterando la posición de Rabat, Nasser Bourita insistió en la necesidad de una solución duradera a la cuestión palestina, basada en la solución de dos Estados. Esta prevé la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de junio de 1967, con Al Qods Este como capital, coexistiendo pacíficamente con el Estado de Israel.
Por último, el jefe de la diplomacia marroquí subrayó que el apoyo a la Autoridad Palestina y la preservación de la estabilidad en Cisjordania constituyen condiciones esenciales para el éxito de cualquier iniciativa destinada a poner fin a las tensiones en la región. Asimismo, advirtió de los riesgos que implicarían el debilitamiento de dicha autoridad, las provocaciones repetidas y las decisiones susceptibles de comprometer cualquier dinámica de arreglo duradero.
