El nuevo Gobierno de El Mansouri ya tiene nombres y apellidos. Tres semanas después de las elecciones legislativas del 23 de septiembre, el rey Mohammed VI presidió este viernes 16 de octubre, en el Palacio Real de Rabat, la ceremonia de nombramiento de los miembros del nuevo Ejecutivo. Encabezado por Fatima Ezzahra El Mansouri, primera mujer en ocupar la jefatura del Gobierno en Marruecos, el equipo está integrado por 32 miembros, entre ellos once ministros delegados. No incluye ningún secretario de Estado y cuenta con siete mujeres, incluida la propia jefa del Gobierno.
Más allá de su tamaño, el nuevo Ejecutivo destaca por su marcado carácter político. Salvo algunas figuras procedentes de la alta administración o del mundo empresarial, como Ahmed Rahhou y Jalal Charaf, la mayoría de sus integrantes mantiene una vinculación explícita con alguna formación política.
El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), vencedor de las elecciones legislativas con 97 escaños, gobernará junto al Istiqlal, la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y el Partido del Progreso y del Socialismo (PPS). La coalición reúne 207 escaños en la Cámara de Representantes.
Esta configuración proporciona al nuevo equipo una base política claramente identificable, pero también sitúa a sus integrantes ante una responsabilidad compartida: transformar los compromisos electorales en políticas públicas coordinadas, en un contexto marcado por las expectativas ciudadanas en materia de empleo, poder adquisitivo, sanidad, educación y reducción de las desigualdades territoriales.
La composición del Gobierno refleja así un equilibrio entre continuidad institucional, renovación de perfiles y redistribución de responsabilidades.
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La continuidad resulta especialmente visible en varios departamentos estratégicos. Abdelouafi Laftit permanece al frente del Ministerio del Interior, Nasser Bourita conserva la cartera de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, mientras que Ahmed Toufiq sigue dirigiendo el Ministerio de Habices y Asuntos Islámicos.
Abdeltif Loudyi mantiene igualmente la responsabilidad de la Administración de Defensa Nacional, como ministro delegado ante la jefa del Gobierno.
Estas continuidades garantizan la estabilidad de los asuntos gestionados por dichas instituciones. Al mismo tiempo, conviven con una reorganización más profunda de los sectores económicos y sociales, donde varios responsables del anterior Ejecutivo conservan sus cargos, en ocasiones con competencias ampliadas, mientras que nuevas figuras acceden a responsabilidades ministeriales.
El Gobierno también incorpora a dirigentes con una amplia experiencia en las estructuras de los partidos, las administraciones territoriales y las instituciones parlamentarias. Esta dimensión política se aprecia especialmente en varios representantes de la USFP y del PPS.
La renovación generacional constituye otro de los rasgos de esta composición, con la llegada de nuevos responsables procedentes de trayectorias profesionales diversas.
Lekjaa asciende y Baraka amplía sus competencias
Una de las principales novedades afecta a Fouzi Lekjaa, ascendido a ministro de Economía, Finanzas y Rendimiento Público. Hasta ahora ministro delegado encargado del Presupuesto, pasa a dirigir un departamento fundamental para la política económica, la movilización de los recursos públicos y la distribución del gasto del Estado.
La incorporación del concepto de rendimiento público a la denominación del ministerio merece especial atención. Con este cambio, los resultados de la acción pública pasan a formar parte explícita de sus competencias, más allá de la mera gestión presupuestaria.
El nuevo responsable de las finanzas del Reino deberá conciliar la sostenibilidad de las cuentas públicas, la financiación de las prioridades sociales y la eficiencia del gasto.
Otro cambio significativo afecta a Nizar Baraka, que conserva el Ministerio de Equipamiento y Agua, ahora ampliado para incluir también los Bosques. Esta transferencia de competencias abre la puerta a una mayor coordinación entre las políticas hídricas, forestales y de ordenación del territorio.
En Industria, Ryad Mezzour mantiene su cartera, ampliada a la Inversión y la Inclusión Económica. Omar Hejira continúa como ministro delegado encargado de Comercio Exterior. El Istiqlal conserva así ambas responsabilidades, en una configuración similar a la del anterior Gobierno.
Bensaid continúa y Benabdallah regresa al Gobierno
Contrariamente a las especulaciones sobre su posible salida, Mohamed Mehdi Bensaid continúa en el Ejecutivo al frente del Ministerio de Juventud, Cultura y Deportes.
Miembro de la dirección colegiada del PAM junto a Fatima Ezzahra El Mansouri y Fatima Saâdi, Bensaid mantiene una cartera que le permitirá dar continuidad a los proyectos iniciados durante la anterior legislatura.
El deporte vuelve así a quedar bajo su responsabilidad, después de haber estado vinculado al Ministerio de Educación Nacional. Los desafíos son considerables, desde el desarrollo de infraestructuras deportivas hasta la promoción del deporte de proximidad y el refuerzo de los programas de acompañamiento a los jóvenes.
El regreso de Nabil Benabdallah constituye otra señal política destacada. El secretario general del PPS vuelve a ocupar un cargo ministerial tras varios años fuera del Ejecutivo.
Anteriormente había dirigido el departamento de Comunicación entre 2002 y 2007, antes de asumir las responsabilidades de Vivienda y Política de la Ciudad entre 2012 y 2017.
Su nueva cartera reúne Educación Nacional, Educación Preescolar, Formación Profesional y Cualificación, integrando así distintos niveles del sistema educativo y formativo.
Esta estructura podría favorecer una mayor coordinación entre la enseñanza, la adquisición de competencias y la inserción profesional. Sin embargo, también exigirá una estrecha colaboración con los departamentos de Enseñanza Superior, Empleo e Inclusión Económica.
Por su parte, Azzeddine El Midaoui conserva el Ministerio de Enseñanza Superior, Investigación Científica e Innovación. Deberá continuar las reformas emprendidas en un sector que afronta importantes desafíos relacionados con la calidad de la formación, la empleabilidad de los titulados y el acercamiento entre las universidades y el tejido empresarial.
El nuevo Ejecutivo hereda varios asuntos que requieren respuestas rápidas.
En el Ministerio de Transporte y Logística, Abdessamad Kayouh continúa en sus funciones. El malestar de los transportistas, alimentado por el encarecimiento de los carburantes pese a los mecanismos de ayudas directas del Estado, figura entre los asuntos más delicados.
La regulación del transporte mediante aplicaciones digitales constituye otro expediente pendiente, en un sector donde los operadores tradicionales y las nuevas plataformas defienden intereses que, en ocasiones, entran en conflicto.
En Empleo y Diálogo Social, Abderrahim Chahid, dirigente de la USFP y diputado por la circunscripción de Zagora, asume una cartera especialmente sensible.
Entre sus principales desafíos figura la reanudación del diálogo con los interlocutores sociales, después de un periodo marcado por la interrupción de las negociaciones y la retirada de determinados sindicatos ante la gestión de varios asuntos durante el anterior Gobierno, especialmente el relativo al derecho de huelga.
Restablecer la confianza y alcanzar compromisos con las organizaciones sindicales serán, por tanto, dos de las prioridades de su mandato.
En Agricultura, Khalid Hatimy, miembro del buró político del PAM y antiguo diputado por Taroudant-Sur, asume un ministerio ampliado a la Pesca Marítima y la Soberanía Alimentaria.
Ahmed Mehdi Mezouari, miembro del buró político de la USFP y figura destacada del partido en Mohammedia, ha sido nombrado ministro delegado encargado de Pesca Marítima.
Inteligencia artificial y rendimiento público
La creación de un Ministerio de Inteligencia Artificial, Transformación Digital y Reforma de la Administración constituye una de las novedades más visibles del Gobierno de El Mansouri.
Su dirección ha sido confiada a Ahmed Rahhou, expresidente del Consejo de la Competencia.
Su trayectoria en el sector bancario, especialmente al frente del CIH, estuvo marcada por el desarrollo de los servicios digitales y la transformación de los hábitos bancarios.
Su perfil parece ajustarse a las misiones del nuevo departamento, que deberá convertir la inteligencia artificial y la transformación digital en instrumentos de modernización de la administración.
Otros dos nombramientos merecen especial atención.
Hassan Tariq, antiguo dirigente de la USFP, académico y exembajador de Marruecos en Túnez, se convierte en secretario general del Gobierno, en sustitución de Mohamed Hajoui.
Desde el 24 de marzo de 2025 dirigía la Institución del Mediador del Reino.
Por su parte, Jalal Charaf, nombrado ministro de Turismo, Artesanía y Economía Solidaria, representa un perfil procedente del mundo empresarial.
Antiguo director general delegado de la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM) y responsable de distintas organizaciones profesionales, también ha trabajado en la valorización de productos locales, especialmente los vinculados al cultivo de rosas en Kelaâ M’Gouna.
Su experiencia en las organizaciones empresariales y en la promoción de productos del territorio podrá resultar útil en una cartera que combina turismo, artesanía y desarrollo territorial.
Siete mujeres al frente de importantes responsabilidades
El nuevo Gobierno cuenta con siete mujeres entre sus 32 integrantes, lo que representa algo menos de una cuarta parte del equipo.
Najwa Koukouss, abogada de formación, presidenta del Consejo Nacional del PAM y antigua responsable de las juventudes del partido, asume el Ministerio de Familia, Desarrollo Social e Igualdad.
En el Istiqlal, Madiha Khayr ha sido nombrada ministra delegada encargada de Formación Profesional y Cualificación.
Durante las últimas elecciones legislativas destacó por su victoria en la lista regional del Istiqlal en Béni Mellal-Khénifra, con un resultado presentado como un récord nacional.
Fatima Saâdi, integrante de la dirección colegiada del PAM, asume las competencias de Vivienda y Política de la Ciudad.
Antigua alcaldesa de Alhucemas y exdiputada, aporta su experiencia en la gestión municipal y la acción social a una cartera que deberá afrontar los desafíos del acceso a la vivienda, la planificación urbana y la reducción de las desigualdades territoriales.
Kouloub Faitah, abogada, diputada y presidenta de la Organización de Mujeres del PAM, ha sido nombrada ministra delegada ante la jefa del Gobierno, encargada de Relaciones con el Parlamento y la Sociedad Civil.
Su misión consistirá, entre otras responsabilidades, en facilitar la coordinación entre el Ejecutivo, los grupos parlamentarios y las organizaciones de la sociedad civil.
Charafat Afailal también regresa al Gobierno, esta vez al frente del Ministerio de Energía, Minas y Desarrollo Sostenible.
Había ocupado el cargo de secretaria de Estado encargada de Agua en el Gobierno de El Othmani, antes de abandonar sus funciones durante la remodelación ministerial de octubre de 2017, en un contexto de desacuerdo con el entonces ministro del que dependía, Abdelkader Amara.
Su regreso se produce en un sector estratégico, marcado por los desafíos de la transición energética, la seguridad del suministro y el desarrollo sostenible.
Aïcha Guellaa, procedente de la USFP, ha sido nombrada ministra delegada encargada de la Reforma de la Administración.
Su incorporación a un departamento situado en el centro de la transformación digital refleja la importancia concedida a la modernización de los servicios públicos dentro de la nueva estructura gubernamental.
La llegada de Youns Bjijou al Ministerio de Sanidad y Protección Social constituye uno de los cambios de perfil más destacados.
Profesor de Anatomía y Cirugía Experimental, hasta ahora ocupaba el cargo de director delegado de la Fundación Mohammed VI de Ciencias y Salud.
Su trayectoria le ha permitido participar en las reflexiones sobre la reforma del sistema sanitario. Ahora deberá contribuir a traducir esas propuestas en decisiones públicas, especialmente en materia de acceso a la atención médica, recursos humanos y protección social.
En Educación Nacional, Kamal Hachoumi, profesor de Derecho Constitucional y Ciencias Políticas en la Universidad Mohammed V y miembro de la USFP, ha sido nombrado ministro delegado encargado de Educación Preescolar y Lucha contra el Abandono Escolar.
Antiguo jefe de gabinete de Habib El Malki durante su etapa como presidente de la Cámara de Representantes, cuenta con una experiencia académica e institucional que deberá poner al servicio de un ámbito en el que los resultados dependen tanto de la oferta educativa como del acompañamiento social de los alumnos.
Otros responsables también se incorporan al Ejecutivo.
Samir Belfkih, académico especializado en Ciencias de la Ingeniería y militante del PAM, asume el Ministerio de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad, además de convertirse en portavoz del Gobierno.
Su trayectoria política estuvo marcada, entre otros episodios, por su candidatura a la dirección del PAM durante un anterior congreso del partido.
Salah-Eddine Abkari, responsable de las juventudes del PAM, ha sido nombrado ministro delegado encargado de Juventud, bajo la autoridad del ministro de Juventud, Cultura y Deportes.
Este nombramiento se produce en un contexto en el que el empleo, la formación y la participación de los jóvenes en la vida pública figuran entre las principales expectativas expresadas en el debate nacional.
Rachid Hamouni, diputado del PPS conocido por sus intervenciones contundentes en la Cámara de Representantes, se convierte en ministro delegado encargado de Inclusión Social, bajo la responsabilidad de la ministra de Familia, Desarrollo Social e Igualdad.
Abdeljabbar Errachidi, miembro del Istiqlal y antiguo secretario de Estado encargado de Inserción Social, también regresa al Gobierno, esta vez como ministro delegado encargado de Artesanía y Economía Solidaria.
La cultura de los resultados, la principal prueba del nuevo Gobierno
El refuerzo del carácter político del Ejecutivo puede contribuir a clarificar la responsabilidad de los partidos en la aplicación de las políticas públicas.
También implica que las formaciones de la mayoría deberán asumir colectivamente las decisiones y los resultados de su gestión.
Del mismo modo, la ampliación de las competencias de determinados ministerios puede favorecer una mejor coordinación, siempre que las responsabilidades estén claramente delimitadas y se eviten los solapamientos.
El desafío consistirá ahora en conectar esta nueva estructura gubernamental con las prioridades concretas de los ciudadanos: la creación de empleo, la mejora del poder adquisitivo, el acceso a la sanidad y la educación, la seguridad alimentaria, la modernización de la administración y la reducción de las desigualdades territoriales.
El nuevo equipo dispone de una hoja de ruta institucional y política. Su credibilidad dependerá de su capacidad para establecer objetivos claros, coordinar las políticas sectoriales, evaluar los resultados y rendir cuentas sobre los avances conseguidos.
Más allá del número de ministros y de la diversidad de sus perfiles, la eficacia de la acción pública será el principal criterio con el que se evaluará este nuevo mandato.
