En el corazón de la Prefectura de Policía de Casablanca, el Puesto Central de Mando y Coordinación (PCCC) se impone como el verdadero cerebro de la gestión del tráfico en la capital económica. Durante el mes de Ramadán, marcado por picos de circulación intensos, este centro neurálgico redobla la vigilancia para garantizar la fluidez del tráfico y la seguridad vial.
Le360 visitó esta estructura estratégica para observar cómo las autoridades logran supervisar y regular, en tiempo real, la circulación en toda la red viaria de la metrópoli durante el mes sagrado.
El PCCC se basa en un dispositivo tecnológico avanzado. Una densa red de cámaras de vigilancia de alta definición cubre los principales ejes viarios de la ciudad, lo que permite una observación permanente de los flujos de circulación.
En una amplia sala de control dominada por un gigantesco muro de pantallas, los operadores analizan de manera continua las imágenes retransmitidas desde los distintos cruces y arterias estratégicas de Casablanca. Así, la menor anomalía o señal de saturación puede detectarse al instante, lo que permite anticipar las perturbaciones e intervenir rápidamente.
El mes de Ramadán constituye un desafío particular para los equipos del PCCC. Los hábitos de desplazamiento de los casablanqueses cambian sensiblemente, con flujos de circulación que se concentran en las horas previas a la ruptura del ayuno.
Leer también : Estrategia 2030 de seguridad vial: Marruecos dejará de importar motocicletas con motor modificable
Para hacer frente a esta creciente presión sobre la red vial, se ha puesto en marcha un dispositivo específico que garantiza una supervisión permanente de los ejes estratégicos.
Desde las primeras horas del día
En cuanto se detecta un punto de congestión, los equipos pueden redistribuir rápidamente a las unidades sobre el terreno, en particular a los motoristas y a los agentes de circulación, hacia los cruces más cargados para agilizar el tráfico.
Según Abdelhakim Ilsika, responsable del centro, la supervisión de la circulación comienza desde las primeras horas del día y se adapta a los horarios específicos del mes de Ramadán.
Explica, en declaraciones a Le360, que los equipos prestan especial atención a las horas de entrada y salida de los funcionarios, especialmente durante este periodo en el que el horario administrativo se sitúa entre las 9 de la mañana y las 15 horas. Estas franjas horarias generan una fuerte presión sobre los principales ejes viarios de Casablanca.
Leer también : Cómo se gestiona el tráfico en Casablanca desde su centro estratégico
La vigilancia no se limita a los días laborables, precisa, y señala que los equipos también permanecen movilizados durante el fin de semana para seguir la evolución de la circulación, pero también para observar ciertos fenómenos sociales, como las situaciones de mendicidad o sinhogarismo, al tiempo que contribuyen a la lucha contra distintas formas de criminalidad.
El responsable subraya que el elevado número de cámaras instaladas en la ciudad constituye una ventaja fundamental para el dispositivo de vigilancia. Estos equipos ofrecen una visión global e instantánea del estado del tráfico en los distintos ejes viarios de Casablanca.
