El deslizamiento de tierra ocurrido el pasado 11 de febrero en la aldea de Ichouken, situada en las inmediaciones de Bab Berred, en la provincia de Chefchaouen, resultó devastador. Los habitantes escaparon por poco de una tragedia, tras hundimientos y movimientos de terreno particularmente violentos. Decenas de familias se vieron obligadas a abandonar sus viviendas, sus tierras agrícolas, sus cosechas y la totalidad de sus pertenencias.
Según las primeras informaciones, más de quince viviendas quedaron completamente destruidas en esta aldea, perteneciente al municipio rural de Iounane. Algunas casas quedaron sepultadas bajo los desprendimientos, mientras que otras, gravemente inclinadas, inhabitables.
La carretera sin asfaltar que conecta la aldea con el centro de Bab Berred y con el resto de la provincia sufrió graves daños. Se abrieron grietas que dificultan el acceso al poblado, ahora parcialmente aislado. Las corrientes de barro, mezcladas con toneladas de tierra y piedras, cubrieron toda la zona, en una situación que los vecinos describen como inédita en esta área cercana a Bab Berred.
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Las imágenes difundidas por Le360 muestran la magnitud de los daños: enormes masas de tierra, procedentes de las laderas del monte Tizirane, se deslizaron a lo largo de más de dos kilómetros.
Varias viviendas de construcción reciente quedaron completamente sepultadas, junto a casas de chapa, edificaciones antiguas y establos. La fuerza del deslizamiento llegó incluso a desplazar viviendas y árboles a más de 500 metros.
El deslizamiento de tierra en la aldea de Ichouken, en la provincia de Chefchaouen.. le360
Las tierras agrícolas y los huertos resultaron gravemente afectados, destruyendo los medios de subsistencia de numerosas familias. El corrimiento también dañó el único acceso por carretera que comunica la aldea, colmató pozos, arrancó postes eléctricos y destruyó manantiales de agua potable, dejando al poblado sin electricidad y sin suministro de agua.
Ante esta situación, los habitantes de Ichouken han expresado su dolor y desconcierto. Hacen un llamado urgente a las autoridades para que intervengan con el fin de realojar a las familias afectadas y restablecer el acceso a la aldea, lo que permitiría recuperar los bienes que aún pueden rescatarse.
Las autoridades movilizadas
Fuentes de la prefectura de la provincia de Chefchaouen señalan que el gobernador, acompañado por una comisión especializada, se desplazó al lugar en los primeros días posteriores a la catástrofe.
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Actualmente, dicha comisión lleva a cabo la evaluación de los daños materiales y la elaboración de un plan de intervención para los próximos días. El objetivo es mitigar los estragos y rehabilitar las infraestructuras afectadas.
Las autoridades locales, bajo la supervisión del gobernador provincial, prevén iniciar trabajos de emergencia en coordinación con el municipio rural de Iounane, especialmente para restablecer el suministro eléctrico en las viviendas que aún puedan recuperarse.
La apertura de nuevas pistas y la habilitación de vías provisionales también figuran entre las prioridades, con el fin de romper el aislamiento de la aldea y de las localidades vecinas afectadas por los recientes episodios de lluvias.
