El caso, que se remonta a 2016, podría convertirse en uno de los más complejos de la justicia francesa por la sucesión de giros que ha registrado.
Condenado en 2023 en primera instancia a seis años de prisión por violación y violencia agravada contra Laura Prioul en octubre de 2016, el cantante —que siempre ha negado los hechos— recurrió la sentencia. Puesto en libertad provisional el 20 de abril de 2023, ha permanecido en libertad bajo control judicial a la espera del nuevo juicio.
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El 2 de junio, el proceso en apelación dio un vuelco con el anuncio de la defensa de Lamjarred sobre un intento de chantaje: una propuesta de acuerdo económico de 3 millones de euros a cambio de retirar las acusaciones. Ante la gravedad de estos hechos, el tribunal suspendió las audiencias y ordenó la apertura de una investigación judicial independiente. La defensa del cantante presentó además una denuncia.
De presunta víctima a sospechosa
Ahora, Laura Prioul y otras cinco personas —entre ellas su madre— comparecen en el banquillo de los acusados por haber «solicitado a Saad Lamjarred, a través de su mánager, el pago de tres millones de euros a cambio de retirar las acusaciones de violación o no presentarse ante el tribunal».
Unas acusaciones de gran gravedad que afectan directamente a la imagen de quien hasta ahora era considerada la presunta víctima. ¿Cómo explicar la posibilidad de renunciar a una denuncia por violación a cambio de una compensación económica de tal magnitud?
Ante las sospechas de extorsión, Olga, madre de Laura Prioul, ha optado por señalar a una abogada —también acusada en el caso— como responsable de una supuesta manipulación.
Durante su declaración, Olga Prioul trató de preservar la imagen de su hija como víctima al afirmar: «Desde el inicio de este caso, Laura ha buscado ayuda de asociaciones», que se habrían visto desbordadas por la magnitud de la situación. «Su nombre ha sido gravemente dañado en la prensa, ha pensado en suicidarse, yo misma estoy agotada», añadió.
Sin embargo, posteriormente intentó distanciarse del resto de acusados. Aunque no negó haber solicitado dinero, trató de presentarse como víctima de la situación. «¡No intenté extorsionar al señor Lamjarred! Somos víctimas y hemos sido manipuladas», declaró. Señaló como responsable a una abogada del colegio de París que, en octubre de 2024, contactó con Laura Prioul presentándose como defensora de las mujeres y proponiendo un acuerdo económico como «solución amistosa».
El origen de los hechos
Todo comienza a finales de diciembre de 2024, cuando el mánager de Saad Lamjarred, Redouane, recibe la llamada de una mujer llamada Aïda, que se presenta como amiga de Laura Prioul. Desconfiado, decide grabar las conversaciones a partir del 6 de enero de 2025 y reunirse con ella al día siguiente.
En ese encuentro, Aïda solicita 3 millones de euros en nombre de Laura Prioul para cerrar el caso y permitir al cantante evitar el proceso judicial. «Lo único que queremos es que esta historia se cierre definitivamente (...) Si la supuesta víctima no comparece ante el tribunal, será difícil para el jurado percibir la culpabilidad», afirma en una grabación presentada durante el juicio.
Según Le Parisien, hubo un segundo encuentro el 24 de enero con el mánager, Aïda y Olga Prioul. En él, reiteraron la exigencia del pago bajo la amenaza de continuar el proceso judicial.
El cantante y su entorno rechazaron la propuesta. Sin embargo, el 11 de mayo de 2025, Lamjarred recibió una nueva llamada de un hombre llamado Vincent, que se presentaba como amigo de la familia de Prioul y proponía un «acuerdo beneficioso para ambas partes», insistiendo en varias ocasiones.
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Con las grabaciones en su poder, la defensa del cantante decidió presentar una denuncia por intento de extorsión.
Un posible entramado
La investigación permitió identificar a los implicados. Aïda, también conocida como Isabelle, sería en realidad Aïssatou F., abogada en París especializada en la defensa de mujeres víctimas de violencia. Olga Prioul la acusa de haberla convencido para solicitar una compensación económica.
Por su parte, «Vincent» sería Cyril V., hermano de una conocida influencer, quien habría facilitado el contacto entre las distintas partes.
A medida que avanzó la investigación, los implicados comenzaron a señalarse entre sí. Laura Prioul denunció a la abogada por abuso de confianza. Aïssatou F., a su vez, implicó a un antiguo cliente, Sekou M., actualmente en prisión por violación, al que señala como cerebro de la operación.
Según esta versión, habría facilitado los contactos de Prioul y Lamjarred con el objetivo de obtener parte de los 3 millones de euros.
La posición de Saad Lamjarred
Ante los seis acusados, Saad Lamjarred comparece ahora como parte civil, acompañado de su esposa. «Nunca habría aceptado pagar (...) Llevo nueve años en Francia defendiendo mi inocencia», afirmó ante el tribunal.
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A raíz de este nuevo episodio, el juicio en apelación por la acusación de violación ha sido aplazado. «Estos nuevos elementos debilitan la credibilidad de la parte civil», sostienen ya los abogados del cantante, Zoé Royaux y Laurent Simeray.
Saad Lamjarred deberá además comparecer ante el tribunal de lo penal del Var del 11 al 15 de mayo por otro caso de presunta violación ocurrido en 2018 en una discoteca cercana a Saint-Tropez, hechos que también niega. El caso sigue abierto...
