Embalses, daños y gestión de crisis: detalles (y grandes lecciones) de las inundaciones en Marruecos

El 12/02/2026 a las 15h14

VídeoEl ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, ofreció este miércoles una exposición detallada sobre los aportes hídricos acumulados desde septiembre, el nivel de llenado de los embalses, las operaciones de vertido realizadas, la gestión de los caudales en las principales infraestructuras y las medidas implementadas para proteger a la población y las instalaciones. Los detalles.

El ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, ofreció el 11 de febrero una exposición detallada sobre los aportes hídricos acumulados desde septiembre, el nivel de llenado de los embalses, las operaciones de vertido realizadas, la gestión de los caudales en las principales infraestructuras y las medidas implementadas para proteger a la población y las instalaciones. Vemos detalles.

Se indicó que, a partir del viernes, según los servicios meteorológicos, se emitirá una alerta para la región del Loukkos, con precipitaciones estimadas entre 40 y 60 mm. También se esperan vientos en varias otras regiones. Se prevé una mejora notable de las condiciones meteorológicas a partir del domingo, lo que permitirá realizar una evaluación final de la situación y definir las medidas a implementar.

Aporte hídricos acumulados: 12,17 mil millones de m³

En cuanto al balance hídrico, los datos acumulados desde septiembre indican una pluviometría media de 150 mm, un aumento del 35% respecto a la media anual registrada desde la década de 1990. El nivel observado supera así la media anual habitual y representa un volumen tres veces superior al del año anterior.

Las nevadas también han alcanzado niveles elevados, con una superficie máxima de 55.495 kilómetros cuadrados, frente a los 23.186 kilómetros cuadrados actuales. Desde el inicio del episodio de nieve, la cobertura no ha descendido de los 20.000 kilómetros cuadrados, con un espesor de entre uno y dos metros, recordó el ministro.

Entre el 1 de septiembre y la fecha actual, los aportes hídricos suman 12.170 millones de metros cúbicos. De ese total, 11.700 millones se han registrado desde el 12 de diciembre, es decir, en un periodo inferior a dos meses. La concentración de los flujos en este intervalo refleja una intensidad elevada de los volúmenes de agua.

A modo de comparación, las aportaciones de agua ascendieron a 4.800 millones de m³ en 2018, a 3.300 millones de m³ en 2019-2020 y a 1.900 millones de m³ en 2021-2022. Los volúmenes registrados en menos de dos meses superan la media de los últimos siete años.

Entre el 28 de enero y el 12 de enero se han contabilizado además 6.500 millones de m³ en quince días, un nivel superior al observado en algunos años completos, según indicó Nizar Baraka.

El impacto sobre las reservas de los embalses es significativo. La tasa nacional de llenado alcanza el 69,4%, lo que corresponde a un volumen almacenado de 11.600 millones de m³. Ocho de cada diez cuencas hidráulicas superan el 45%. El Loukkos rebasa el 93%, el Sebú el 91%, el Bouregreg el 92%, la Muluya el 57%, el Tensift el 82%, el Souss-Massa el 45%, el Guir-Ziz-Rhéris el 59% y el Drâa-Oued Noun el 33%. El nivel actual de almacenamiento equivale a aproximadamente dos años de suministro de agua potable.

En total, 31 embalses presentan una tasa de llenado superior al 80%. Se han realizado operaciones de desembalse en once infraestructuras. Desde diciembre se han liberado 4.200 millones de m³. La cuenca del Sebú concentra 2.000 millones de m³ liberados, el Loukkos 1.400 millones y el Bouregreg 660 millones, es decir, cerca de 4.000 millones entre estas tres cuencas con niveles de llenado elevados, según indicó el ministro.

135 millones de m³ captados en un solo día… y 900 millones en cinco días en Oued El Makhazine

En cuanto al embalse de Oued El Makhazine, las aportaciones acumuladas han alcanzado 1.462 millones de m³. En los últimos quince días se han registrado 1.031 millones de m³. Durante este periodo se han llevado a cabo importantes operaciones de desembalse para regular los niveles y hacer frente al elevado volumen de aportes.

A pesar de las operaciones de desembalse realizadas, el volumen almacenado asciende hoy a 1.117 millones de m³, es decir, el 166% de la capacidad. «En un solo día entraron 135 millones de m³ en esta presa, y en cinco días se registraron 900 millones de m³. Ante un volumen así, las cantidades que hay que evacuar se vuelven extremadamente importantes», señala Nizar Baraka.

Según el ministro, el 28 de enero el caudal de entrada alcanzó los 3.200 m³ por segundo en la presa de Oued El Makhazine. El caudal de salida, directamente ligado al de entrada, evolucionó en consecuencia. El nivel máximo registrado en la salida fue de 810 m³ por segundo, un volumen que contribuyó al aumento de las inundaciones aguas abajo.

Las previsiones iniciales apuntaban a un caudal que podía alcanzar los 6.200 m³ por segundo en los últimos días. El pico observado se situó finalmente en 2.200 m³ por segundo antes de estabilizarse en 1.200 m³ durante 24 horas. La presión sobre la infraestructura fue elevada, aunque la situación pudo mantenerse bajo control gracias a las medidas de gestión aplicadas.

Cómo se gestionó la saturación de la presa

La gestión de este episodio se apoyó en varios frentes. Se realizaron desembalses preventivos con antelación para preservar márgenes de seguridad. También se aseguró un seguimiento permanente de la presa, con control horario de niveles y caudales. Además, se llevaron a cabo simulaciones hidrológicas para anticipar las precipitaciones previstas, evaluar su impacto sobre la infraestructura y estimar la evolución de los aportes, la carga esperada y los niveles máximos que podrían alcanzarse.

Se realizaron varios escenarios. Se utilizaron de dos a tres modelos simultáneamente para cruzar los resultados y verificar su coherencia con los datos observados. Las hipótesis consideradas incluían niveles ligeramente superiores a los realmente constatados, lo que permitió anticipar los ajustes necesarios y gestionar la situación bajo condiciones controladas.

El ministro señala que, en el caso del embalse Oued El Makhazine, los aportes provienen principalmente de las cuencas de Chefchaouen, Ksar El Kébir y Larache. La evaluación de la velocidad de llegada de las aguas constituyó un parámetro determinante. La capacidad de absorción de los suelos alcanzó un nivel de saturación del 98%. Los flujos entre Chefchaouen y Larache llegaron al embalse en un lapso de seis a nueve horas. Estos datos requirieron una recopilación continua de información precisa para adaptar las decisiones operativas. La gestión se condujo sobre la base de estos elementos, sin recurrir a medidas improvisadas.

En el embalse Al Wahda, se aplicó un dispositivo similar. Los aportes hídricos alcanzaron los 3.480 millones de m³, para una capacidad inicial de 3.500 millones. Durante la última semana se registraron 1.400 millones de m³. Frente a esta evolución, el caudal de los vertidos se incrementó progresivamente. Inicialmente fijado en 200 m³ por segundo, se elevó a 2.200 m³ por segundo para garantizar la seguridad y preservar una capacidad suficiente dentro de la reserva, explica el ministro.

El objetivo consistió en mantener un margen de absorción que permitiera evitar cualquier sobrecarga. Posteriormente, el caudal se ajustó a 1.300 m³ por segundo. A partir del viernes se reducirá a 800 m³ por segundo, de acuerdo con el esquema de gestión adoptado para el embalse Al Wahda.

«Las fuertes precipitaciones también han generado efectos positivos en el plano hídrico y agrícola», enfatiza Nizar Baraka. «Los volúmenes almacenados permiten asegurar entre uno y dos años adicionales de suministro de agua potable. se han puesto a disposición recursos adicionales para riego. Los acuíferos han registrado un notable aumento, reforzando los recursos movilizables, especialmente en beneficio de las pequeñas explotaciones agrícolas.

Cómo se ha reducido la sedimentación en los embalses

En este contexto de aportes abundantes, se han llevado a cabo operaciones para reducir la sedimentación en los embalses. Se han realizado descargas a través de los evacuadores de fondo en lugar de los vertederos de crecida, con el objetivo de eliminar los sedimentos acumulados en el fondo de los embalses. Esta estrategia busca preservar y aumentar la capacidad de almacenamiento futura de las obras, con un impacto esperado a largo plazo en su rendimiento, según explicó el ministro.

Asimismo, la recarga de los acuíferos constituye un efecto directo de estos aportes. La producción de energía hidroeléctrica también se ha beneficiado de esta situación, con aproximadamente 1.500 millones de m³ movilizados para generar electricidad. La producción continúa en este marco, contribuyendo a la reducción de costos y al fortalecimiento de la soberanía energética.

Otro punto destacado por Nizar Baraka se refiere a los daños registrados, especialmente en la red vial. El balance indica que 168 tramos resultaron afectados, de los cuales 124 ya fueron reabiertos al tráfico, mientras que 44 permanecen cerrados por el momento. Las regiones más afectadas son Tánger-Tetuán-Alhucemas, Rabat-Salé-Kenitra, Fez-Meknés, Marrakech-Safi, Souss-Massa, Casablanca-Settat, Béni Mellal-Khénifra y el Oriental. Entre los tramos dañados, 119 sufrieron impactos relacionados con la subida de las aguas y 49 se vieron afectados por derrumbes, caída de rocas y deslizamientos de tierra.

Estas situaciones provocaron interrupciones significativas, en particular en varios puentes y pasos en zonas rurales. Según el ministro, se está llevando a cabo una evaluación exhaustiva y se esperan datos consolidados para el 13 de enero a fin de elaborar un balance global.

Se han iniciado intervenciones de emergencia para restablecer la circulación y garantizar la seguridad de los usuarios. El objetivo es tratar las perturbaciones lo antes posible y, posteriormente, realizar los estudios necesarios para una reconstrucción adecuada. En un contexto marcado por la intensificación de fenómenos climáticos extremos, ya sean sequías o inundaciones, se plantea revisar los métodos de construcción de carreteras para integrar estas restricciones y reforzar la resiliencia de las infraestructuras, subraya Nizar Baraka.

En las zonas afectadas se movilizaron 390 equipos, incluidos camiones, cargadoras, excavadoras y bulldozers. En total, se desplegaron 572 profesionales, entre ellos técnicos, ingenieros y operadores de maquinaria. También se solicitaron empresas externas para apoyar las operaciones. Se está elaborando un programa específico para mejorar estos dispositivos a corto plazo.

Intervenciones coordinadas bajo instrucciones reales

De acuerdo con las altas instrucciones reales, las intervenciones fueron ejecutadas por las Fuerzas Armadas Reales, las autoridades locales, las fuerzas de seguridad, la protección civil y los ministerios competentes. Los dispositivos se desplegaron con el objetivo principal de proteger vidas humanas y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Todas las medidas adoptadas se enmarcaron en este contexto, recuerda Nizar Baraka.

Se registraron inundaciones y algunas personas resultaron afectadas. Se llevaron a cabo evacuaciones preventivas de las poblaciones expuestas dos días antes de los picos pronosticados. Las acciones se realizaron de manera anticipada con el fin de limitar las pérdidas humanas. El balance de víctimas se mantiene reducido en comparación con la magnitud de los episodios.

Se elaboraron mapas de flujo y de zonas inundables aguas abajo a partir de simulaciones hidráulicas. Estas herramientas permiten identificar los sectores que podrían verse afectados e informar a las autoridades competentes, al ministro del Interior, así como a la comisión encargada del seguimiento, para activar las medidas preventivas apropiadas. Se solicitó a los servicios meteorológicos que proporcionaran datos detallados por subzonas, especialmente para las regiones costeras y todos los cauces, con el fin de perfeccionar la evaluación de los impactos esperados.

Se activaron comisiones de seguimiento a diferentes niveles. Se reunieron células de vigilancia a nivel nacional bajo la presidencia del ministro del Interior, en presencia de los ministros y responsables correspondientes. Una estructura de vigilancia tripartita opera a nivel local, provincial y nacional. El sistema de alerta temprana recibió un seguimiento reforzado. La coordinación entre los servicios y las estructuras de gestión de crisis se aseguró de manera continua, con un seguimiento diario y, cuando era necesario, por horas, según indicó el ministro.

En este marco, se prevé una actualización del atlas de zonas expuestas a inundaciones para incorporar los cambios derivados del cambio climático. También se contempla el desarrollo de la modelización de la propagación de crecidas mediante simulaciones hidráulicas avanzadas.

La actualización de los mapas de riesgos y la revisión de los dispositivos existentes irán acompañadas de un refuerzo del marco legal relativo a la gestión de situaciones de emergencia y a la coordinación de las intervenciones. Ya se cuenta con un plan de gestión de inundaciones. Se están elaborando mapas de crecidas previsionales para anticipar los volúmenes de caudal que podrían registrarse en las zonas de riesgo, concluye Nizar Baraka.

Por Hajar Kharroubi
El 12/02/2026 a las 15h14