Ksar El Kébir, Sidi Slimane, Sidi Kacem… Todo lo que hay que saber sobre las desbordamientos que afectan a Marruecos

Durante una operación de evacuación en Sidi Slimane.

El 10/02/2026 a las 16h56, actualizado el 06/02/2026 a las 12h56

EntrevistaTras siete años de sequía, el norte de Marruecos se encuentra bajo fuertes lluvias que han provocado importantes crecidas. Esto es lo que explica esta situación, según Omar Baddour, exjefe de la división de servicios de vigilancia del clima y de políticas de la Organización Meteorológica Mundial.

La Dirección General de Meteorología (DGM) anuncia un nuevo episodio de lluvias en el norte de Marruecos, tras precipitaciones ya «excepcionales», como subrayó Omar Baddour, exjefe de la división de servicios de vigilancia del clima y de políticas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y consultor en climatología, que han provocado crecidas en varias localidades, entre ellas Ksar El Kébir y Sidi Kacem.

Las operaciones de evacuación preventiva de la población expuesta al riesgo de inundaciones continúan por ahora. Hasta el jueves 5 de febrero, habían permitido la reubicación de 143.164 personas en total, repartidas entre varias provincias: 110.941 en la de Larache, 16.914 en Kénitra, 11.696 en Sidi Kacem y 3.613 en Sidi Slimane.

Omar Baddour explica que esta situación se debe a la llegada repetida de perturbaciones húmedas procedentes del Atlántico Norte, favorecidas por el debilitamiento de las altas presiones de las Azores. Esta configuración ha abierto un corredor meteorológico hacia el sur, provocando lluvias prolongadas y excepcionalmente intensas en el norte de Marruecos.

Le360: tras más de siete años de sequía, ¿cómo explica este cambio repentino hacia lluvias abundantes en Marruecos, y en particular en Ksar El Kébir?

Omar Baddour: pese a episodios de sequía a veces muy prolongados, las condiciones meteorológicas en Marruecos pueden pasar a otros extremos, como fuertes precipitaciones y/o nevadas en zonas de montaña. Este fenómeno es aún más marcado en los países del mar mediterránea, el sur de Europa y los países del Magreb, que están sometidos a diversas influencias geográficas y climáticas propias de esta región.

El paso de un extremo a otro no es frecuente, pero ya ha marcado la historia climatológica del país. A modo de ejemplo, Marruecos vivió una situación similar tras un episodio de sequía prolongada durante los años noventa, que duró más de cinco años. Sin embargo, a partir de noviembre de 1995, el país se vio afectado por lluvias continuas durante varias semanas, lo que convirtió al año hidrológico 1995-1996 en uno de los más récord en términos de precipitaciones.

La situación actual es todavía más compleja. Además del nivel extremo de lluvias, las infraestructuras hidráulicas existentes no eran ni lo suficientemente numerosas ni estaban suficientemente dimensionadas para almacenar, en condiciones de seguridad adecuadas, los enormes aportes de agua derivados de las fuertes lluvias caídas en el norte del país entre Kénitra y Tánger, así como de las importantes nevadas en las montañas del Rif y del Medio Atlas. Los ríos se han desbordado ampliamente de su cauce, inundando amplias zonas y afectando también a localidades como Ksar El Kébir (Alcazarquivir).

A menudo se observa que el paso de la sequía a periodos más húmedos no se produce de forma progresiva, sino de manera brusca en algunos casos. Tras una larga sequía, la cubierta vegetal queda muy degradada, lo que favorece una escorrentía intensa del agua de lluvia en forma de crecidas repentinas. La deforestación y la calidad de la gestión de los suelos también deben tenerse en cuenta para explicar la magnitud del desastre.

¿Se puede hablar de un “reajuste pluviométrico” natural o se trata más bien de un indicador del desajuste climático?

Sería más adecuado hablar de variabilidad climática, definida por desviaciones respecto a la media, que pueden ir de un extremo a otro. No obstante, desde hace varias décadas se observa que los episodios de sequía son cada vez más frecuentes y más duraderos que los periodos marcados por lluvias abundantes.

Sobre el cambio climático, la ciencia muestra claramente que el calentamiento global tiene impactos sobre los fenómenos meteorológicos extremos. En el caso de las fuertes lluvias, el calentamiento de los océanos puede contribuir a intensificar el ciclo del agua debido a una evaporación más importante en la superficie del mar, que constituye la principal fuente de las nubes y las precipitaciones resultantes.

Además, nuestro sistema climático está experimentando cambios importantes en las circulaciones atmosféricas y oceánicas, lo que puede favorecer situaciones meteorológicas más contrastadas: periodos más secos por un lado y episodios de lluvias más intensas por otro.

¿Cuáles son los factores meteorológicos que han jugado un papel determinante en estas lluvias intensas?

En Marruecos, la lluvia depende principalmente de la llegada de masas de aire provenientes del océano Atlántico o de las regiones frías del norte. Estas masas de aire transportan la humedad necesaria para la formación de nubes y precipitaciones.

En condiciones normales, el país está protegido por una zona de alta presión situada frente a la costa, cerca de las islas Azores. Esta zona actúa como una barrera natural que impide que las perturbaciones lluviosas alcancen Marruecos, lo que explica los largos periodos de tiempo seco.

Pero cuando esa alta presión se debilita, se desplaza o se transforma en baja presión, esa barrera desaparece. Esto crea una especie de corredor abierto hacia el sur, permitiendo que el aire frío y húmedo procedente de las regiones polares y del Atlántico Norte descienda directamente hacia Marruecos.

Si esta configuración meteorológica se mantiene varios días, o incluso varias semanas, provoca lluvias repetidas y a veces muy intensas en el país. Este es el tipo de situación que ocurrió recientemente, generando precipitaciones excepcionales, especialmente en las regiones del norte.

¿Se podrían haber anticipado estas inundaciones con las herramientas actuales de modelización climática y de previsión meteorológica?

Desde el punto de vista meteorológico, las predicciones se realizan según varias escalas de tiempo: el plazo muy corto (de unas horas a un día), el plazo corto (hasta tres días), el plazo medio a largo (más de una semana) y la previsión estacional. Esta última pertenece más al ámbito climático y proporciona indicaciones probabilísticas sobre el tipo de temporada que se espera, generalmente clasificada en categorías como seca, húmeda o cercana a la normalidad.

Para los plazos muy corto y corto, las predicciones durante el invierno suelen ser bastante fiables, con tasas de acierto que pueden alcanzar aproximadamente el 90 % para el plazo muy corto y entre el 75 y el 80 % para el plazo corto. En cambio, más allá de una semana, la fiabilidad de las previsiones disminuye considerablemente debido a la gran sensibilidad de los modelos a las incertidumbres de las observaciones iniciales y a las aproximaciones inherentes a los modelos numéricos.

En LinkedIn mencionó la oscilación ártica y el vórtice polar. ¿Podría explicar de manera sencilla qué representan estos dos fenómenos y cómo influyen en los episodios de frío y la inestabilidad meteorológica en Europa y el Magreb?

El vórtice polar es una gran masa de aire muy frío que gira sobre el Ártico, a gran altitud. Se puede imaginar como un gigantesco remolino que atrapa el aire glacial alrededor del Polo Norte. Cuando este vórtice es fuerte y está bien estructurado, actúa como una barrera que mantiene el frío en las regiones polares, dejando a Europa y al Magreb relativamente protegidos de grandes olas de frío. En cambio, cuando el vórtice polar se debilita o se deforma, esta barrera se vuelve menos eficaz y masas de aire muy frío pueden desplazarse hacia el sur, provocando episodios de frío intenso en Europa y, a veces, condiciones meteorológicas inestables en el Magreb.

La oscilación ártica, por su parte, no es un fenómeno en sí mismo, sino un indicador que describe el estado del vórtice polar y de la circulación atmosférica alrededor del Ártico. Puede encontrarse en fase positiva o negativa. En fase positiva, el vórtice suele ser más estable y el frío permanece confinado al norte. En fase negativa, el vórtice tiende a debilitarse, lo que favorece descensos de aire frío hacia latitudes más bajas, influyendo así en el clima de Europa y, en algunos casos, en el del norte de África.

Estas dos nociones están, por tanto, estrechamente relacionadas. El vórtice polar es el mecanismo físico principal, mientras que la oscilación ártica es la manera en que se mide e interpreta su comportamiento y sus efectos sobre el clima de las regiones más al sur.

Usted también menciona la posibilidad de que las altas presiones regresen sobre el Atlántico. ¿Significa esto una disminución de las precipitaciones, un regreso progresivo de la sequía o simplemente un tiempo más estable?

La presencia de altas presiones sobre el Atlántico corresponde a una situación climática normal para Marruecos y explica en gran parte su clima generalmente semiárido a árido. Según la extensión o el retiro de esta zona de altas presiones, el tiempo puede ser estable, con poca o ninguna precipitación, o más inestable y favorable a lluvias. Así, el retorno de estas altas presiones sobre el Atlántico sería más bien sinónimo de un retorno a condiciones meteorológicas más estables.

Sin embargo, solo se puede hablar de sequía si esta situación de altas presiones persiste durante un período prolongado, generalmente varios meses.

Usted confirma que La Niña continuará hasta finales de marzo. Históricamente, ¿cómo influye este fenómeno en las precipitaciones en Marruecos?

La Niña es un fenómeno climático natural que corresponde a un enfriamiento anormal de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial. Este enfriamiento modifica la circulación atmosférica mundial e influye en los regímenes de lluvia y temperatura en muchas regiones del planeta. En general, La Niña favorece condiciones más húmedas en ciertas zonas, incluida parte del norte de Marruecos en primavera. Suele estar seguida o precedida por su opuesto, El Niño, que corresponde al calentamiento de esas mismas aguas.

Estadísticamente, La Niña tiende a asociarse con condiciones más favorables para las precipitaciones en Marruecos, especialmente a finales del invierno y en primavera. Sin embargo, esta relación no es sistemática, ya que otros factores atmosféricos y oceánicos pueden reforzar o atenuar esta influencia según los años.

¿Puede La Niña seguir alimentando episodios de lluvias intensas durante la primavera?

No es posible prever con certeza la intensidad de los episodios de lluvia a escala estacional. No obstante, en ausencia de otras influencias climáticas importantes actualmente identificadas, La Niña crea un contexto que puede favorecer condiciones relativamente más húmedas en primavera, especialmente en el norte de Marruecos. Esta relación, de hecho, fue objeto de un estudio que realicé entre 2001 y 2003.

¿Qué podría suceder si más adelante en el año pasamos a un fenómeno de El Niño?

En general, El Niño se desarrolla más bien en verano y puede durar entre seis y nueve meses. Si tal cambio ocurriera en 2026-2027, su influencia potencial sobre Marruecos afectaría principalmente al año hidrológico comprendido entre septiembre de 2026 y agosto de 2027.

A diferencia de La Niña, el impacto de El Niño sobre la pluviometría en Marruecos es mucho menos claro y más difícil de detectar. Sus repercusiones sobre otros océanos y la circulación atmosférica no son siempre idénticas de un año a otro, lo que introduce una gran incertidumbre sobre sus efectos reales sobre las lluvias en Marruecos.

En cualquier caso, la Dirección General de la Meteorología (DGM) produce regularmente previsiones estacionales y las actualiza según la evolución de ambos fenómenos.

A medio plazo, entre dos y cuatro semanas, ¿debemos esperar la persistencia de estos episodios de lluvias intensas o más bien un retorno a condiciones normales?

Al analizar la evolución de las masas de aire a gran escala, la circulación atmosférica general y los principales índices climáticos asociados, es más probable anticipar un retorno a condiciones meteorológicas cercanas a la normalidad, en lugar de mantener las condiciones extremas observadas recientemente.

A escala estacional, especialmente en primavera y verano, ¿existe riesgo de que Marruecos vuelva rápidamente a una situación de sequía?

A esta escala temporal, un indicador importante proviene del océano Pacífico: el fenómeno La Niña, que corresponde a variaciones en las corrientes marinas y la temperatura superficial en esa región. Este fenómeno, que influye en gran parte del clima mundial, se asocia estadísticamente a una pluviometría más abundante en Marruecos durante la temporada de primavera (marzo-abril-mayo).

Sin embargo, esta relación no es mecánica ni sistemática, ya que otros factores climáticos (relacionados, por ejemplo, con la atmósfera, el Mediterráneo o el Atlántico) pueden reforzar esta tendencia húmeda o, por el contrario, atenuarla.

¿Podrían estas alternancias entre sequías y episodios de lluvias extremas convertirse en la nueva norma climática en Marruecos y, más ampliamente, en el norte de África?

Estas alternancias entre sequía y episodios de lluvias intensas siempre han existido en el pasado y continuarán ocurriendo en el futuro. Sin embargo, desde un punto de vista climatológico, la tendencia de fondo muestra una disminución marcada y sostenida de la pluviometría en Marruecos a largo plazo. Por lo tanto, un solo episodio húmedo o un único año hidrológico excedentario no basta para invertir esta tendencia estructural hacia la disminución de las precipitaciones.

El «nuevo normal» podría ser un clima más contrastado, marcado por transiciones rápidas entre extremos, lo que complica la gestión de los recursos hídricos.

¿Cómo se pueden reforzar los sistemas de alerta temprana para proteger mejor a las poblaciones rurales, especialmente las de Ksar El Kébir?

Desde el punto de vista de un climatólogo, el desarrollo de la investigación sobre fenómenos meteorológicos extremos se ha vuelto esencial para comprender mejor y anticipar las anomalías climáticas. Un conocimiento científico más profundo, combinado con la implementación de sistemas operativos de seguimiento en tiempo real, permitiría que los dispositivos de alerta temprana sean aún más eficaces y reactivos que en la actualidad.

¿Qué papel pueden desempeñar la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y otras instituciones internacionales para ayudar a países como Marruecos frente a fenómenos climáticos extremos?

Marruecos ya participa activamente en los grupos de expertos y comités técnicos de la OMM, que constituyen una plataforma internacional importante para compartir las mejores prácticas en la gestión de riesgos meteorológicos, climatológicos e hidrológicos. La OMM también elabora normas y estándares adaptados a los distintos niveles de capacidad de los países, al mismo tiempo que apoya el desarrollo científico y tecnológico en este ámbito.

Actualmente, se está desarrollando un debate importante sobre el uso de la inteligencia artificial en las previsiones meteorológicas, y es fundamental que Marruecos participe plenamente en estas discusiones en constante evolución.

A nivel práctico, la OMM ofrece programas de asistencia a los Estados miembros que lo necesiten. Sería pertinente que Marruecos movilizara estos programas una vez pasada la crisis, con el fin de mejorar sus sistemas de previsión, gestión de inundaciones y prevención de desastres relacionados con fenómenos hidro-meteorológicos extremos.

Además, la UNDRR, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, constituye también un socio clave que podría ayudar a Marruecos a identificar y adoptar las mejores prácticas y herramientas modernas para la gestión de riesgos climáticos e hidrológicos.

Por Hajar Kharroubi
El 10/02/2026 a las 16h56, actualizado el 06/02/2026 a las 12h56