La inflación volvió a ganar terreno en España durante el mes de julio. El Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en el 3,6% interanual, una décima por encima de la estimación provisional publicada hace dos semanas y cuatro décimas más que en junio, según los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La revisión al alza responde principalmente a una evolución de los precios de los carburantes y lubricantes para vehículos y de la electricidad mayor de la prevista inicialmente.
El transporte fue uno de los grupos que más presionó los precios, con una tasa anual del 6,2%, debido fundamentalmente al encarecimiento de los carburantes y lubricantes. La vivienda registró, por su parte, una subida del 5,7%, marcada por el incremento del coste de la electricidad.
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Entre los aumentos más pronunciados figuran los combustibles líquidos, cuyos precios se dispararon un 31,5% interanual. La electricidad se encareció un 8,4% y el gas natural, un 4,1%.
La evolución de los alimentos fue considerablemente más moderada. Sus precios aumentaron un 1,6% respecto a julio de 2025, lo que representa su menor incremento desde 2021.
La inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados, se mantuvo en el 3%, tal y como había avanzado inicialmente el INE, aunque se situó una décima por encima del nivel de junio.
En términos mensuales, los precios aumentaron un 0,3% respecto a junio. Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), utilizado para realizar comparaciones entre los países de la Unión Europea, alcanzó el 3,9% interanual, tres décimas más que el mes anterior.
