En declaraciones este lunes al margen de la sesión de preguntas orales en la Cámara de Representantes, Baraka destacó que las últimas precipitaciones, junto con las nevadas registradas a más de 1.800 metros de altitud, han tenido «un impacto muy positivo» por varias razones.
En primer lugar, el nivel de llenado de los embalses ha alcanzado actualmente el 75%. Para el ministro, esto significa que el suministro de agua potable está garantizado en todas las regiones del país durante «los próximos dos a cinco años».
En segundo lugar, añadió, Marruecos dispone también de los recursos hídricos necesarios para asegurar el agua de riego destinada a la agricultura, garantizando así la seguridad alimentaria.
En tercer lugar, el nivel de los acuíferos ha aumentado entre 1 y 20 metros, lo que supone, según el ministro, una mejora significativa que asegura «la sostenibilidad de la agricultura en el futuro».
En cuanto a las presas colinares, el ministro indicó que el programa ha sido revisado. El nuevo plan prevé la construcción de 155 presas, precisó. Todas ellas no superarán los 15 metros de altura y tendrán una capacidad inferior a un millón de metros cúbicos cada una.
Según explicó, este programa ya ha sido puesto en marcha. Para 2026, el ministerio prevé iniciar la construcción de 30 presas de las 155 previstas, repartidas por el conjunto de las provincias del Reino.
