Salud: la AMMPS endurece las normas que regulan la publicidad farmacéutica

Un lote de medicamentos. (Foto de archivo)

El 30/03/2026 a las 09h18

La Agencia Marroquí del Medicamento y de los Productos de Salud ha publicado una nueva directriz para regular la publicidad de los medicamentos. La iniciativa se produce en un contexto en el que los contenidos promocionales difundidos en redes sociales escapan parcialmente a los mecanismos tradicionales de control.

La Agencia Marroquí del Medicamento y de los Productos de Salud (AMMPS) ha publicado una directriz que regula la publicidad de los medicamentos de uso humano. El documento precisa los requisitos aplicables a la información promocional, en coherencia con la ley 17-04 relativa al medicamento y a la farmacia, así como con los estándares internacionales.

El texto establece una regla central según la cual toda comunicación publicitaria debe ajustarse estrictamente a los datos validados en la autorización de comercialización (AMM) y al resumen de las características del producto (RCP). La conformidad científica se convierte así en un criterio exigible, también en los soportes digitales.

La iniciativa de la AMMPS se enmarca en un entorno mediático profundamente transformado. Las redes sociales, las plataformas de vídeo y los influencers se han convertido en canales clave de difusión de contenidos relacionados con la salud.

No existe por ahora ninguna estadística pública que cuantifique con precisión la proporción de contenidos promocionales sobre medicamentos que circulan por estos canales en Marruecos. No obstante, el Ministerio de Sanidad señala en sus comunicaciones institucionales un aumento de las alertas relacionadas con informaciones engañosas o no validadas científicamente, especialmente en plataformas digitales.

Esta evolución modifica la naturaleza del control. Los circuitos tradicionales —laboratorios, medios regulados y profesionales sanitarios— dan paso a una circulación horizontal de la información, difícil de rastrear y supervisar. Sin embargo, la publicidad engañosa no es solo una cuestión jurídica: afecta directamente a la seguridad sanitaria. Una información incorrecta sobre un medicamento puede inducir comportamientos de riesgo, especialmente en materia de automedicación.

El Código del Medicamento ya prevé sanciones en caso de publicidad no conforme. La directriz publicada por la AMMPS refuerza este marco al detallar las condiciones de validación previa, los requisitos documentales y los plazos de tramitación de las solicitudes de autorización publicitaria.

El texto contempla también mecanismos de suspensión o retirada en caso de incumplimiento o de riesgo para la salud pública. Esta precisión introduce una mayor capacidad de intervención rápida frente a contenidos problemáticos, incluso después de su difusión.

Ampliación del perímetro de control

El documento no se limita a la publicidad dirigida al público general. También regula las comunicaciones dirigidas a los profesionales sanitarios, imponiendo elevados estándares de transparencia, exactitud y objetividad. Esta ampliación del perímetro refleja una evolución en el papel de la regulación: el objetivo ya no es solo controlar los mensajes visibles, sino asegurar toda la cadena de información farmacéutica.

Las plataformas digitales introducen, sin embargo, una dificultad adicional, ya que una parte significativa de los contenidos escapa a los circuitos formales de autorización. Los mensajes difundidos por actores no identificados —páginas anónimas o creadores de contenido no especializados— complican la aplicación efectiva de la normativa.

La eficacia del dispositivo dependerá de su capacidad para adaptarse a las lógicas propias del entorno digital. Los tiempos de difusión en redes sociales, a menudo inmediatos, contrastan con los procedimientos administrativos de autorización.

En cuanto a la trazabilidad, las autoridades deben ser capaces de identificar a los emisores de contenidos, verificar su conformidad e intervenir rápidamente en caso de desviaciones. Esta exigencia implica una coordinación reforzada entre reguladores, plataformas digitales y actores del sector sanitario.

Pese a esta iniciativa, la publicación de la directriz constituye una etapa estructurante, pero no cierra el debate. El marco regulatorio deberá integrar herramientas de vigilancia digital y mecanismos de cooperación con las plataformas internacionales.

Experiencias comparables, especialmente en Europa, muestran que la regulación de la publicidad farmacéutica en línea se apoya cada vez más en dispositivos híbridos que combinan control público y responsabilidad de los intermediarios digitales.

Marruecos, al alinear su marco con los estándares internacionales, inicia así una convergencia progresiva en la que el reto pasa ahora por garantizar una aplicación efectiva en un entorno caracterizado por la rapidez de difusión y la multiplicidad de actores. Una regulación eficaz de la publicidad contribuye, en última instancia, a restaurar la confianza, limitar las distorsiones informativas y garantizar una competencia equitativa entre operadores.

Por Mouhamet Ndiongue
El 30/03/2026 a las 09h18