Bajo el ruido de las excavadoras, el «Douar Draou» ha ido desapareciendo poco a poco del paisaje de Sidi Moumen. Ayer jueves 2 de abril, las autoridades iniciaron la destrucción de cientos de chabolas, una etapa decisiva en un proceso de realojo esperado desde hace años por los habitantes. El objetivo es claro: pasar página a más de 50 años de vida en chabolas y ofrecer un entorno de vida digno a los residentes.
Sobre el terreno, la emoción es palpable. Entre alivio y nostalgia, los vecinos asisten al final de una época. «Lo más importante para mí son mis hijos. Quiero que vivan mejor que nosotros», confiesa un residente, con la mirada puesta en el solar ahora vacío. «Hemos vivido aquí toda nuestra vida, con nuestros recuerdos, pero hoy estamos contentos de marcharnos», añade.
Más adelante, otro vecino evoca las difíciles condiciones que han marcado su día a día. «Hemos sufrido aquí entre inundaciones, cortes de electricidad, insectos y roedores. Es una muy buena iniciativa», declara. «Solo esperamos que todo vaya rápido para no quedarnos bloqueados en esta transición», añade, preocupado por los plazos administrativos.
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Según una fuente local, 356 familias se han beneficiado de la operación de realojo. Las futuras viviendas, situadas cerca, en Sidi Bernoussi, serán asignadas en el marco de un dispositivo supervisado, con una ventanilla única abierta en la anexa administrativa «Abir» para acelerar los trámites. Las autoridades aseguran que los apartamentos están listos y que su entrega se realizará en un plazo de 20 días tras la finalización de los procedimientos.
«Nos han dicho que iremos a Bernoussi, cerca de esos terrenos. Es todo lo que sabemos por ahora», explica otro residente, aún a la espera de más detalles. A pesar de estas incertidumbres, la esperanza de un nuevo comienzo predomina. «Es una nueva vida que empieza. Una casa digna, una vida mejor…», afirma con convicción.
Algunos, nacidos y criados en este asentamiento, miden el camino recorrido. «Yo llevo 37 años viviendo aquí. Nací en este barrio de chabolas. Hoy se cierra toda una etapa», cuenta un habitante de Douar Draou. «Esperamos que Casablanca acabe con estos asentamientos precarios y que todo el mundo pueda vivir dignamente», concluye.
Esta operación está siendo llevada a cabo por la sociedad Casablanca Aménagement y se enmarca en una estrategia más amplia de erradicación de los asentamientos chabolistas en la región, con viviendas sociales propuestas a 11 millones de céntimos. En Sidi Moumen, donde estos hábitats informales conviven ya con nuevos proyectos inmobiliarios, el proceso de transformación urbana está más en marcha que nunca.
