La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, que ha acabado con la vida del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, ha colocado al régimen argelino en una situación de evidente incomodidad. Tras la caída progresiva de sus principales aliados en Siria, Líbano —con Hizbulá— y Venezuela, Argelia pierde ahora a uno de sus pilares estratégicos: el régimen de los mulás. Pese a haber difundido dos comunicados oficiales la noche del sábado, Argel evitó cuidadosamente condenar, siquiera de forma simbólica, las agresiones militares iraníes contra varios países árabes del Golfo, a los que, paradójicamente, sigue calificando de «naciones hermanas».