Es una cifra que marea: en el mundo, apenas el 15 % de los residuos plásticos escapan al vertido o a la incineración. El resto —un 60 %— se amontona en vertederos a cielo abierto, mientras que el 25 % se convierte en humo, a menudo después de haber recorrido miles de kilómetros. En Libreville, sin embargo, no se trata de un largo viaje, sino de un verdadero suicidio ecológico en casa. En la playa de La Sablière, al norte de la capital gabonesa, las ONG multiplican las operaciones de limpieza. No obstante, se enfrentan a un obstáculo de gran envergadura: el incivismo crónico de una parte de la población. Pero donde algunos solo ven una plaga, otros comienzan a percibir una oportunidad.