Abdallah Souleymane Cheikh Sidya, ministro de Asuntos Económicos y Desarrollo, afirmó que «el Gobierno ha movilizado márgenes financieros considerables para mantener los precios de los productos esenciales en un nivel razonable frente a circunstancias excepcionales».
El cuasi cierre del estrecho de Ormuz ha alterado el suministro de bienes de diversa naturaleza a escala mundial. Según la nota de la ONU titulada «Perturbaciones en el estrecho de Ormuz: implicaciones para el comercio mundial y el desarrollo», el tráfico marítimo a través del estrecho se desplomó un 97% en apenas unos días.
La media diaria de buques, que alcanzaba 129 tránsitos entre el 1 y el 27 de febrero, cayó a 4 buques a fecha de 7 de marzo, lo que revela una interrupción casi total de los flujos comerciales.
Mauritania, pese a estar lejos de la zona del conflicto, corre el riesgo de sufrir sus efectos. Por ello, el Gobierno ha adoptado medidas preventivas. Se trata de subvenciones al carburante, al gas y a los productos básicos —trigo, arroz, azúcar y aceite— para mantener los precios en un nivel que no resulte prohibitivo. El Ejecutivo también se compromete a controlar los precios máximos, reducir el uso de vehículos estatales y disminuir el consumo de energía en las administraciones.
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Mohamed Khaled, ministro de Energía y Petróleo, lo explica en estos términos: «La situación geopolítica en la región del Golfo tiene repercusiones geopolíticas en todos los países del mundo. El precio internacional del barril de petróleo, que era de 60 dólares antes del estallido de la guerra y apuntaba a una tendencia a la baja, subió bruscamente, lo que obligó a los gobiernos a adoptar medidas de reajuste para proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos».
En el marco de la preservación del poder adquisitivo, se han puesto en marcha subvenciones masivas que afectan al gasóleo —31 uguiyas— y al gas —61 uguiyas por bombona de 12 kilogramos—.
