Tras las primeras lluvias de diciembre, el calendario agrícola nacional ha continuado con una pluviometría estable durante los meses de marzo y abril. En la región de Fès-Meknès, estas precipitaciones han favorecido la recuperación de la humedad del suelo, con un efecto directo sobre las parcelas cultivadas y las zonas de pastoreo.
En Ghouazi, en la provincia de Moulay Yaâcoub, el paisaje agrícola refleja este cambio. La cubierta vegetal ha retomado su ciclo de desarrollo, tanto en los cereales como en las leguminosas, cultivos clave para los agricultores de esta zona cercana a Karia Ba Mohamed.
«El desarrollo de la actual campaña agrícola es excepcional», afirma Abdelaziz Belmehdi, agricultor de la provincia. Según explica, las precipitaciones registradas desde finales de diciembre han permitido superar las fases críticas vinculadas a la falta de agua. «Hoy constatamos los efectos directos de estas lluvias sobre los cereales y las leguminosas que caracterizan nuestro territorio», añade.
La temporada primaveral también ha permitido estabilizar las labores de siembra. Ali Ben Abbou, agricultor local, explica que las lluvias de marzo y abril han contribuido directamente a mejorar el contenido de agua en los suelos.
«Los cultivos de primavera, que dependen de la lluvia, se desarrollan en condiciones favorables. Hemos sembrado garbanzos, lentejas y judías», precisa. Para este agricultor, si la regularidad de las lluvias se mantiene en las próximas semanas, los niveles de rendimiento serán elevados, lo que influirá en la estabilidad de los precios en los mercados.
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Esta situación beneficia a una amplia diversidad de producciones, como subraya Bouchta Lekrabch, miembro de la Cámara de Agricultura de la región Fès-Meknès: «Las últimas precipitaciones han aumentado el nivel de humedad de los suelos, creando un entorno propicio para el crecimiento de las leguminosas, el maíz, la remolacha azucarera, el girasol y las hortalizas de temporada».
Más allá de los cultivos, el impacto también se deja sentir en las zonas de pastoreo. «Observamos una regeneración de los pastos naturales, lo que permite reducir la demanda de piensos industriales y aliviar los costes para los ganaderos de la región», indica.
A su juicio, la región de Fès-Meknès, como uno de los principales polos agrícolas del país, está en condiciones de alcanzar volúmenes de producción significativos, contribuyendo así a la economía local y a la seguridad alimentaria nacional.
Sobre el terreno, los agricultores siguen ahora la evolución diaria de la cubierta vegetal. Las previsiones actuales apuntan a una buena disponibilidad de productos en los próximos meses. En este contexto, los profesionales del sector insisten en la necesidad de mantener un acompañamiento técnico constante y de facilitar el acceso a los mecanismos de apoyo para optimizar el uso de los recursos hídricos disponibles.
