Khémisset: la alfombra ancestral que desafía al tiempo y al abandono

La hermosa alfombra de Khémisset sigue manteniendo su prestigio, resistiendo a pesar de las dificultades.

El 01/03/2026 a las 21h43

VídeoLa alfombra de Khémisset sigue tejiéndose a mano, sostenida por mujeres y hombres que conservan un oficio de raíces milenarias. Entre el orgullo artesano y unas instalaciones descuidadas, este patrimonio vivo se mantiene en pie, discretamente, frente al desgaste del tiempo y la desatención contemporánea.

Khémisset no se entiende sin su alfombra tradicional. En las casas y en los talleres, artesanas y artesanos continúan trabajando en el telar, a veces en condiciones difíciles, pero con una constancia admirable. Cada nudo y cada hebra tensada prolongan una historia hecha de transmisión, paciencia y oficio.

Este sábado, un equipo de Le360 visitó el mercado de alfombras de Khémisset para comprobar de cerca esta producción singular. El contraste, de entrada, es evidente. En pleno centro de la ciudad, el mercado acusa una falta clara de mantenimiento. El lugar se ve envejecido y carece de equipamientos a la altura de un espacio llamado a poner en valor un patrimonio local tan emblemático. Una paradoja que los vecinos viven con frustración y que les lleva a pedir a autoridades y representantes locales una intervención para preservar este elemento central de la identidad de la ciudad.

Aun así, más allá de las fachadas gastadas, la actividad artesanal conserva su pulso. Quien visita el mercado puede recorrer los comercios, ver alfombras colgadas o extendidas en el suelo y conversar con los artesanos sobre su trabajo. Todos destacan que se trata de una producción íntegramente manual, con motivos variados y colores vivos. Los precios, sostienen, se mantienen al alcance para que un público amplio pueda acceder a estas piezas únicas.

Vinculada a la tradición amazigh del Medio Atlas, la alfombra de Khémisset es un tejido de lana reconocido por sus motivos geométricos —especialmente los rombos— y por una paleta a menudo intensa. Cada dibujo tiene su sentido, asociado en ocasiones a la protección, la fertilidad o la pertenencia tribal. Los tonos, que durante mucho tiempo se obtenían a partir de pigmentos naturales, reflejan un arraigo profundo en el entorno y en los ciclos de la vida rural.

Estas creaciones, que van desde la lana de pelo largo y denso hasta el tejido plano, cuentan la historia, las creencias y la vida cotidiana de las comunidades de la región. Las elaboran mayoritariamente mujeres, en telares verticales u horizontales, repitiendo un gesto miles de veces. La práctica se remonta a varios milenios y algunos motivos se inspiran en formas antiguas presentes también en el arte rupestre del norte de África.

Más allá del objeto decorativo, la alfombra de Khémisset sigue siendo un signo de identidad. Es un saber hacer que se transmite de generación en generación, a menudo de madre a hija. En un mundo donde la industrialización uniformiza y acelera los ritmos, este trabajo manual reivindica el tiempo largo, la precisión y la singularidad.

Pero este patrimonio necesita un entorno acorde. Los vecinos esperan la rehabilitación del mercado, una mayor valorización de esta artesanía y un acompañamiento más estructurado para tejedoras y tejedores. Preservar la alfombra de Khémisset no es solo sostener una actividad económica: es proteger una memoria tejida en lana, una parte del patrimonio inmaterial de Marruecos.

Bajo las vigas castigadas del mercado, los telares siguen sonando. Mientras haya manos pacientes que anuden la lana y miradas orgullosas que sigan el nacimiento de los motivos, la alfombra de Khémisset no desaparecerá. Resistirá, como siempre: hilo a hilo, contra el abandono.

Por Mohamed Chakir Alaoui
El 01/03/2026 a las 21h43