Antes de dirigirse al palco real para seguir el espectáculo, las princesas —entre ellas Lalla Hasnaa, presidenta de la Fundación del Teatro Real de Rabat—, junto con Brigitte Macron, fueron saludadas por los miembros del Consejo de Administración de la Fundación.
Al inicio del espectáculo, se proyectó un film sobre el Teatro Real, una institución que simboliza el renacimiento cultural y artístico de la capital del Reino y refleja la dinámica cultural que vive Marruecos, promoviendo un enfoque modernista del arte marroquí y la valorización de las capacidades creativas.
Este singular emblema arquitectónico y urbano permitirá a Rabat posicionarse entre los grandes destinos culturales internacionales, bajo el impulso visionario del Rey, y consolidar la vocación del Reino como tierra de diálogo intercultural, de interacción entre civilizaciones y de afirmación de valores e ideales universales.
Tras la interpretación del himno nacional por la orquesta y el coro, el público disfrutó de un momento musical excepcional, protagonizado por el solista Marouan Benabdallah con un repertorio de música clásica, la mezzosoprano Ahlima Mhamdi con grandes arias de ópera, Samira Kadiri con una interpretación del patrimonio araboandalusí, así como Driss El Maloumi, compositor e intérprete de oud, con una creación contemporánea inspirada en sonoridades marroquíes.
El Teatro Real de Rabat.. AFP
Gracias a esta programación íntegramente interpretada por artistas marroquíes, los asistentes vivieron una brillante experiencia artística y humana en la que compositores, solistas, cantantes, coristas, directores de orquesta y músicos se unieron para celebrar la riqueza, la excelencia y la diversidad de la escena artística nacional, creativa y abierta a las distintas expresiones musicales del mundo.
El concierto de Tchaikovsky y las arias de Bizet y Verdi se combinaron con temas andalusíes y una creación marroquí contemporánea, en un sublime diálogo entre el repertorio universal y el patrimonio nacional.
Para conmemorar este momento histórico, se produjo por primera vez una unión excepcional: la de la Orquesta Filarmónica de Marruecos, que está a punto de celebrar sus treinta años, y la Orquesta Sinfónica Real, que cumple veinte años de existencia. Reunidos en un mismo escenario, bajo la dirección de Dina Bensaïd, 76 músicos y 40 coristas unieron su talento en un mismo impulso artístico.
Al término del espectáculo, las princesas Lalla Khadija, Lalla Meryem y Lalla Hasnaa, acompañadas por Brigitte Macron, fueron saludadas por Samira Kadiri (soprano), Ahlima Mhamdi (mezzosoprano), Dina Bensaïd (directora de orquesta y pianista), Marouan Benabdallah (pianista), Driss El Maloumi (compositor y virtuoso del oud) y Younes Terfas, director de la Orquesta Sinfónica Real.
A este espectáculo inaugural asistieron cientos de artistas, actores culturales, intelectuales, creadores de artes escénicas y visuales, marroquíes y extranjeros, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en Rabat (embajadores, encargados de negocios y representantes de organizaciones internacionales).
Situado en el corazón del valle del Bouregreg, junto a la Torre Hassan y el Mausoleo Mohammed V, el Teatro Real de Rabat se erige, junto a la Torre Mohammed VI, como símbolo del renacimiento y la proyección de la capital del Reino, en línea con el programa integrado de desarrollo de la ciudad “Rabat Ciudad de Luz, capital marroquí de la cultura”, impulsado bajo la dirección del Rey, quien ha hecho de la cultura un pilar del desarrollo y del progreso del país.







