La cuenta atrás ha comenzado. El 23 de abril de 2026, Rabat iniciará oficialmente su año como Capital Mundial del Libro, antes de acoger la 31ª edición del Salón Internacional de la Edición y del Libro, del 1 al 10 de mayo en el recinto OLM Souissi. Una conferencia de lanzamiento en el INSMAC (Instituto Nacional Superior de Música y Artes Coreográficas) sentó las bases de una agenda ambiciosa, entre compromisos políticos, diagnósticos preocupantes y propuestas inéditas.
Momento simbólico del encuentro fue la firma del «Manifiesto de Rabat del Libro», presentada como algo más que una simple declaración de intenciones. Mohamed Mehdi Bensaid resumió el espíritu del texto: «Nos comprometemos a hacer accesible el libro a todos, a acercar la lectura a cada ciudadano». El ministro de Enseñanza Superior, Azzeddine El Midaoui, añadió: «El conocimiento se comparte y se transmite. Nos comprometemos a hacerlo accesible y compartido». Por su parte, el presidente de la región Rabat-Salé-Kénitra, Rachid El Abdi, evocó la voluntad «de dibujar para todos un futuro prometedor basado en el conocimiento, al servicio del libro».
«El pueblo musulmán no lee cuando el primer versículo del Corán es ‘Iqrae’»
Fue la intervención que más impactó a la sala. El ministro de Enseñanza Superior e Investigación Científica, Azzeddine El Midaoui, al frente de un sector con 1,3 millones de estudiantes, asumió un diagnóstico directo: «No leemos lo suficiente, en comparación con países europeos. Bélgica lee. Eso nos interpela a todos. La lectura no es una parte, es un pilar esencial para construir una civilización, un espacio de apertura, de diálogo y de creatividad».
Distinguió la lectura del simple libro de historia, considerando que también debe impregnar las ciencias exactas. Observa en las carreras científicas —matemáticas, informática, física, química, biología— una forma de rigidez intelectual que vincula en parte a la falta de lectura. Su frase más repetida: «¿Por qué no leemos? El pueblo musulmán no lee, cuando el primer versículo revelado del Corán es ‘Iqrae’». Señaló la responsabilidad de las familias y llamó a las universidades a implicarse más en el SIEL, lamentando una colaboración aún demasiado tímida.
Bensaid rinde homenaje a los libreros de viejo y a El Azizi Mohamed Belarbi
Mohamed Mehdi Bensaid definió tres ambiciones para este año: democratizar la cultura y el libro, convertir el SIEL en una plataforma de diplomacia cultural y transformar la economía creativa en un sector «generador de riqueza y empleo para la juventud marroquí».
El pasaje más personal de su discurso estuvo dedicado a los vendedores de libros de segunda mano: «Hablo de esos libreros que hicieron de las callejuelas de Rabat bibliotecas al aire libre en una época en la que la información era escasa. Son ellos quienes enseñaron a generaciones de estudiantes, intelectuales y cuadros a amar el olor del papel y la belleza de una cubierta». En ese mismo impulso, se rindió un emotivo homenaje en el escenario a El Azizi Mohamed Belarbi, figura emblemática de los libreros de Rabat, por toda una vida dedicada a los libros. No obstante, resulta lamentable que no se le ofreciera la oportunidad de intervenir.
En el plano económico, el ministro ofreció un indicador alentador en respuesta a los medios: «La facturación alcanzó los 120 millones de dirhams en libros vendidos el año pasado. Se ha duplicado».
Francia, país invitado de honor: primer viaje oficial de Catherine Pégard
El embajador de Francia, Christophe Lecourtier, introdujo su intervención bajo la inspiración de Simone de Beauvoir, recordando esta promesa de la escritora: «Mientras haya libros, la felicidad me estará garantizada». Más allá del símbolo, el diplomático confirmó la participación de Francia como país invitado de honor y anunció que el evento marcará el primer desplazamiento al extranjero de la nueva ministra de Cultura, Catherine Pégard. No obstante, matizó el entusiasmo con un diagnóstico preocupante: en Francia, los jóvenes dedicarían hoy diez veces más tiempo a las pantallas que a la lectura.
El compromiso de Francia se traducirá en una programación rica con más de 150 actividades. El dispositivo incluye un pabellón dedicado y una gira itinerante por una decena de ciudades del Reino, más allá de Rabat. Entre los momentos destacados figuran la participación del cineasta Michel Ocelot y la celebración del Choix Goncourt Marruecos, apadrinado por un miembro de la Academia Goncourt y una personalidad marroquí. Además, se organizarán sesiones de trabajo entre el Centro Nacional del Libro y editores locales para reforzar los vínculos profesionales entre ambos países.
Una capital que quiere leer de otra manera
El programa del año como capital, presentado por Latifa Mouftakir, comisaria del evento «Rabat Capital Mundial del Libro», incluye 314 actividades repartidas en 12 ejes. Dos prioridades destacan: 77 acciones dedicadas a la lucha contra el analfabetismo y cerca de una cuarta parte del programa centrada en la formación. La lectura saldrá a la calle —en los tranvías con la operación «Qra Twsel», en paradas de autobús, en jardines públicos, en el Jardín de Ensayos, en Nouzhat Hassan e incluso en el hospital infantil, donde se habilitará un rincón de lectura. También se dirigen acciones a orfanatos, prisiones y niños en situación de discapacidad.
El año estará marcado por dos citas fijas: la Gran Lectura de Rabat cada último domingo del mes en el parque Hassan II, y un café literario cada miércoles en el cine Renaissance. Entre las novedades estructurales destacan un primer encuentro de redes de Capitales Mundiales del Libro, un máster especializado en oficios del libro con la ESI (Escuela de Ciencias de la Información), cuatro residencias de escritores, un sello de librerías culturales y el lanzamiento de un Atlas del libro.
SIEL 2026: Ibn Battuta y el relato de viaje en el centro
Fue Ghislane Drous, directora del Libro y comisaria general del SIEL, quien detalló la arquitectura de esta 31ª edición. En primer lugar, fijó el calendario: «El 30 de abril es la inauguración oficial, pero la apertura al público será el 1 de mayo». La temática es clara: «La figura de Ibn Battuta y el relato de viaje estarán en el centro de esta edición». Ibn Battuta es presentado como «uno de los precursores del diálogo de civilizaciones y culturas», y se publicarán documentos inéditos sobre el viajero.
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En cifras, el salón alcanza un nuevo récord con 891 expositores procedentes de 61 países «por primera vez», subrayó Ghislane Drous, de los cuales 321 participan directamente y 570 de forma indirecta. La oferta global representa 3 millones de ejemplares, con un 70% de novedades publicadas en los últimos tres años.
La apertura geográfica es otro eje fuerte de esta edición, convocando a grandes figuras de la literatura mundial: la Rusia de Tolstói y Dostoievski, la Chequia de Kafka y Kundera, o la América Latina de Neruda y García Márquez. En cuanto al continente africano, se apuesta por una diversidad lingüística que supera los marcos habituales, integrando expresiones literarias lusófonas, hispanohablantes, anglófonas y arabófonas.
En la programación temática, el salón celebrará varios centenarios: Driss Chraïbi (1926), Amina Louh, primera novelista marroquí, y el poeta iraquí Badr Chaker al-Sayyab. Un ciclo de conferencias conmemorará los 900 años del nacimiento de Ibn Rochd. También se destacarán grandes figuras del pensamiento marroquí, desde Fatima al-Fihriya hasta Sayyida al-Hurra, pasando por Ibn Baja, Ibn Tofail, Ibn Zohr, Ibn al-Khatib, Zaynab an-Nafzawiya y Khnata bent Bakkar. El salón explorará igualmente los intercambios literarios entre Marruecos y el mundo, de Shakespeare a la Generación Beat, pasando por Goytisolo, Saint-Exupéry y Jacques Berque.
El programa prevé la participación de 720 ponentes y un formato «Short Stories» en el que distintas personalidades relatarán sus historias. En homenaje a Francia y a Saint-Exupéry, se dedicará un espacio a El Principito con motivo de su 80º aniversario, «un viaje real e imaginario, una inmersión para los niños», según Drous.
Esta edición innova en el ámbito profesional con la creación de un espacio B2B reservado exclusivamente a editores. Con una superficie de 17.000 m², el salón abrirá al público de 10:00 a 20:00. La accesibilidad se refuerza con la gratuidad para personas con discapacidad y titulares del Pass Jeune, así como con tarifas reducidas negociadas con la ONCF. La organización prevé una afluencia récord de más de 400.000 visitantes.
Preguntada sobre el impacto de la crisis en Oriente Medio, Ghislane Drous se mostró pragmática. Aseguró que, pese a un contexto complejo, no se han registrado cancelaciones entre las editoriales árabes. Aunque persisten dificultades logísticas relacionadas con el transporte, precisó que se están aplicando soluciones para garantizar su participación, confirmando que los organizadores habían previsto un plan de contingencia.