Hay temporadas que se recuerdan por su suspense y otras por su intensidad. El presente curso en Marruecos podría pasar a la historia por la espectacularidad de sus goles. Pese a una programación accidentada y un calendario que no siempre coincide con las grandes ligas europeas, la primera mitad de la Botola Pro Inwi ha dejado detalles técnicos de una calidad excepcional. Se han visto desde inspiraciones puras hasta disparos inverosímiles y jugadas colectivas a la altura de los mejores escenarios del mundo.
El Premio Puskás no es un trofeo convencional. No reconoce una trayectoria ni un palmarés anual, sino un instante fugaz, un chispazo de genio o un gol que rompe lo ordinario por su belleza, dificultad o audacia.
En este apartado, la versión 2025-2026 de la Botola no tiene nada que envidiar a las grandes competiciones y se postula como una candidata más que evidente.
Destaca, en primer lugar, la obra de arte firmada por Hakim Ziyech ante el Asociación Deportiva de las Fuerzas Armadas Reales (AS FAR) (1-2). El futbolista conectó un disparo lejano con la pierna izquierda, limpio y preciso, que terminó alojándose en la escuadra. Fue un gesto instintivo y magistral que recordó los mejores tiempos de «El Mago» en el Ajax de Ámsterdam.
En un registro diferente, Anas Serrhat también exhibió su talento en la abultada victoria del Fath Union Sport (FUS) frente al Raja de Casablanca (4-1). Desde la frontal del área, el mediocentro defensivo sorprendió con un sutil remate de exterior que entró en la portería con una elegancia poco común.
Sin embargo, el símbolo de esta temporada será probablemente el gol de la victoria del defensa Driss El Jabali contra el Wydad de Casablanca (1-0), el histórico club de la capital económica del país. El jugador ejecutó una «rabona» desde fuera del área con una audacia asombrosa en un momento decisivo, cuando el encuentro alcanzaba el minuto 80. Se trata de una acción que levanta estadios y que ha incendiado las redes sociales. De hecho, el vídeo ha dado la vuelta al mundo y la publicación en la página oficial del Maghreb Association Sportive (MAS) ya supera los 30 millones de visualizaciones.
Es imposible no mencionar a la estrella del curso, Soufiane Benjdida, quien acumula dianas espectaculares desde su llegada al Maghreb Association Sportive (MAS) en el pasado mercado de verano. Frente al Fath Union Sport (FUS) (4-2), Benjdida firmó un triplete de gran nivel en el que sobresalieron dos tantos: una semivolea para abrir el marcador y un remate instintivo para recuperar la ventaja. Dos acciones distintas con un mismo sello, el de la eficacia unida a la estética.
Por su parte, Larbi Naji demostró que la sencillez también puede ser bella con un libre directo potente y ajustado ante el Ittihad de Tanger (1-0), en la zona norte de Marruecos, durante la decimoquinta jornada del campeonato. Fue un disparo seco que no dio opción al guardameta y que se sitúa entre los mejores goles del año, no solo en la competición doméstica, sino a escala global.
Finalmente, cabe destacar el gol colectivo del Raja de Casablanca, logrado tras más de 50 días sin competición oficial. La jugada, construida tras 21 pases consecutivos, culminó con la definición del jordano Mohammad Abu Zrayq, conocido como «Sharara», con un estilo que recordó a los grandes equipos de la historia. Fue un gol de manual de «Los Águilas Verdes», símbolo de un fútbol asociativo perfectamente ejecutado.
¿Qué le falta entonces a la Botola? ¿Visibilidad? Quizás. ¿Reconocimiento? Probablemente. Pero talento, desde luego, no.
El Premio Puskás reconoce el gol más bello sin importar su procedencia y, si nos ceñimos a ese criterio, la evidencia es clara: esta temporada, el fútbol marroquí merece estar en la cima.
