Decenas de miles de aficionados escoceses ya han dejado una huella imborrable en Boston con sus gaitas, su espíritu festivo y su entusiasmo contagioso.
Varios medios estimaron que entre 40.000 y 50.000 escoceses estuvieron presentes el pasado sábado en la capital de Massachusetts para el primer partido ante Haití. Se espera una cifra similar este viernes para el encuentro frente a Marruecos.
Y los seguidores de la Tartan Army lo tienen claro: repetir ante los Leones del Atlas el triunfo conseguido frente a los Granaderos haitianos (1-0) se presenta como una tarea mucho más complicada.
«Será un partido muy difícil, pero haremos todo lo posible para conseguirlo», asegura uno de los aficionados desplazados a Estados Unidos.
Otro incluso envía un mensaje al equipo dirigido por Mohamed Ouahbi: «Sed amables con nosotros, dejadnos jugar. No juguéis demasiado duro y dejadnos al menos superar la fase de grupos. Sería una primera vez en la historia de Escocia. Lograrlo esta vez sería increíble. Llevamos 28 años esperando volver a una Copa del Mundo».
