La decisión debería hacerse oficial en cualquier momento. Tal y como avanzó Le360 el pasado martes, Walid Regragui ya no es el seleccionador de Marruecos. La FRMF y el técnico habrían alcanzado un acuerdo para rescindir el contrato que les vinculaba, abriendo así un nuevo capítulo en la historia reciente de la selección.
Desde entonces, el nombre de su sucesor alimenta todo tipo de debates. Las especulaciones se multiplican y los rumores ganan fuerza. Según fuentes próximas, se han sondeado varios perfiles, tanto nacionales como internacionales. Dos nombres destacan con especial insistencia: Tarik Sektioui y Xavi Hernández.
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Si bien el prestigio del exentrenador del FC Barcelona resulta atractivo, la lógica deportiva e institucional parece inclinar la balanza hacia otra dirección. A escasos meses del Mundial de 2026, Marruecos no necesita una apuesta arriesgada, sino continuidad, estabilidad y un técnico que conozca la casa desde dentro.
Un palmarés que habla por sí solo
Tarik Sektioui no es una incógnita. Es un entrenador consolidado, curtido en la élite tanto como jugador como desde el banquillo.
Exinternacional marroquí, vivió la exigencia del fútbol europeo en clubes como el AJ Auxerre, el FC Porto o el AZ Alkmaar. Ese recorrido le otorga una legitimidad natural ante una generación de futbolistas formada mayoritariamente en Europa. Habla su mismo lenguaje, entiende sus códigos y conoce las exigencias del máximo nivel.
Como entrenador, su trayectoria resulta igualmente elocuente. Ganador de la Copa del Trono con el Maghreb de Fez en 2016, confirmó su valía con la Renaissance Sportive de Berkane al conquistar la Copa de la CAF en 2020.
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Su trabajo con las selecciones nacionales es aún más significativo. La medalla de bronce lograda en los Juegos Olímpicos de París 2024 —la primera en la historia del fútbol marroquí—, con Achraf Hakimi como capitán, evidenció su capacidad para gestionar un vestuario repleto de talento y personalidades consolidadas. Un detalle nada menor cuando se trata de garantizar la continuidad.
También se proclamó campeón del Campeonato Africano de Naciones (CHAN 2025) con un grupo reunido de manera urgente, demostrando su eficacia bajo presión y con plazos muy ajustados. El mismo patrón se repitió en la Copa Árabe disputada en Catar, conquistada con una selección ensamblada a última hora. Sektioui sabe trabajar en contextos exigentes sin renunciar a la ambición.
El conocimiento del entorno, un factor decisivo
A menos de cuatro meses del Mundial, el tiempo juega un papel clave. La llegada de un técnico extranjero implicaría un inevitable periodo de adaptación: conocer al grupo, viajar para reunirse con los jugadores y asimilar la cultura interna establecida desde 2022.
Sektioui, en cambio, ya conoce el ecosistema. Ha sido una pieza activa de la Dirección Técnica Nacional y ha dirigido a la selección sub-23, al combinado local y al equipo A’. Ha trabajado con buena parte del actual vestuario, lo que permitiría una transición inmediata y natural.
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El paralelismo con 2022 es evidente. Regragui asumió el cargo apenas tres meses antes del Mundial de Catar. El hecho de contar con un técnico del entorno facilitó la transición y allanó el camino hacia una gesta histórica, culminada con la clasificación para las semifinales. En momentos clave, la continuidad puede convertirse en una fortaleza.
¿Un paso atrás con un entrenador extranjero?
El nombre de Xavi Hernández sigue circulando. Su aura como exjugador del FC Barcelona y de la selección española es incuestionable. Sin embargo, su experiencia como entrenador ofrece luces y sombras, entre su etapa en el Al Sadd y su paso por el banquillo azulgrana.
Más allá del currículum, la cuestión es de fondo. Desde hace años, la FRMF apuesta por el talento local, forma a sus entrenadores, les da responsabilidades y les proporciona herramientas para triunfar. Esta estrategia ha dado resultados en casi todas las categorías masculinas. Volver ahora a un perfil extranjero enviaría un mensaje contradictorio.
La historia del fútbol mundial refuerza esta idea: ninguna selección campeona del mundo ha levantado el trofeo con un seleccionador extranjero. Las grandes conquistas se han logrado con técnicos del país, profundamente impregnados de su cultura futbolística.
Un estatus que defender
Marruecos afrontará el Mundial norteamericano con un estatus inédito: semifinalista en 2022 y actualmente instalado en el top 10 del ranking FIFA, ocupando el octavo puesto. El objetivo ya no será solo competir, sino confirmar y aspirar a más.
En este contexto, la estabilidad se convierte en una palanca estratégica. Sektioui encarna esa continuidad controlada: mismo ADN, misma cultura de la exigencia y una relación cercana con el vestuario.
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La FRMF tiene capacidad para atraer a entrenadores de renombre internacional. Pero el éxito no se decreta por el peso de un nombre. Se construye sobre la coherencia, la confianza y el conocimiento del terreno.
Llegado el momento de decidir, la lógica deportiva, institucional y emocional apunta en una misma dirección. Tarik Sektioui reúne todos los requisitos para tomar el relevo. Y, en ocasiones, la mejor decisión no es la más espectacular, sino la más sensata.
