Mientras el mundo árabe celebra hoy el 10º aniversario de su Foro Fiscal en Dubái, las declaraciones de Kristalina Georgieva, Directora General del FMI, ofrecen una valiosa perspectiva para analizar la trayectoria y los desafíos persistentes de las economías africanas de la región, desde África del Norte hasta el Cuerno de África. Su discurso, centrado en la necesidad de pasar de la resiliencia a la renovación, destaca los avances logrados y las vulnerabilidades críticas que enfrentan países como Argelia, Egipto, Túnez, Mauritania, Libia, Somalia y Marruecos.
Perfiles económicos de los países africanos en cuestión
| País | Categoría | Desafíos estructurales | Progresos recientes |
|---|---|---|---|
| Argelia | Exportador de petróleo | Volatilidad de los precios del petróleo, dependencia de los hidrocarburos | Aumento de la producción, inversiones en infraestructuras y diversificación |
| Libia | Exportador de petróleo | Conflictos, inestabilidad política, dependencia de los hidrocarburos | Avances en la diversificación (potencial en IA) |
| Egipto | Importador de petróleo | Vulnerabilidad de la deuda, exposición a los mercados financieros | Reformas fiscales (ampliación de la base, digitalización), recuperación del turismo |
| Túnez | Importador de petróleo | Deuda creciente, restricciones presupuestarias | Recuperación del acceso a los mercados financieros |
| Marruecos | Importador de petróleo | Exposición a las condiciones financieras mundiales | Reformas fiscales (digitalización), fuertes transferencias de fondos |
| Mauritania | Exportador de gas | Vulnerabilidad de la deuda | — |
| Somalia | Economía frágil | Conflictos, desplazamientos, inseguridad alimentaria, necesidades humanitarias | Necesidad urgente de estabilidad macroeconómica |
Fuente. FMI, Prensa
La región árabe, incluyendo a sus países africanos, ha demostrado una resistencia envidiable según Georgieva, con un crecimiento previsto del 3,7% para este año. Este buen resultado se debe a varios factores: los países que venden petróleo, como Argelia y Libia, están sacando provecho de producir más cantidad; mientras tanto, los que tienen que comprarlo —Egipto, Túnez y Marruecos— se benefician de que el petróleo está más barato, de que el turismo ha vuelto con fuerza y del dinero que envían los emigrantes a sus familias.
Varios países también han recuperado la confianza para pedir préstamos en los mercados internacionales. Se han observado avances impresionantes en la modernización de sus economías y en obras públicas, con el objetivo de aprovechar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial.
En cuanto a las cuentas del Estado, el balance de los últimos diez años es positivo. Kristalina Georgieva destaca avances importantes en tres áreas clave que afectan directamente a varios países africanos. La primera es la mejora en la planificación de los presupuestos. Le siguen los logros para recaudar mejor sus propios impuestos y, por último, las reformas para controlar mejor en qué se gasta el dinero público.
El fortalecimiento de los marcos presupuestarios identificado ya en 2019 como una prioridad para lograr una mayor transparencia, una publicación de información más ágil y presupuestos más claros y prospectivos ha dado sus frutos. Aunque los ejemplos concretos citados se centran principalmente en los Estados del Golfo, esta dinámica es plenamente aplicable a los países africanos, especialmente para gestionar la volatilidad petrolera (Argelia, Libia) o la vulnerabilidad vinculada al endeudamiento (Túnez, Egipto).
La movilización de los ingresos internos, otra prioridad recurrente del Foro, también ha progresado de manera tangible. La Directora Gerente del FMI cita explícitamente a Egipto, Jordania y Marruecos, «que han incrementado sus ingresos gracias a importantes reformas para ampliar la base imponible, al fortalecimiento de sus administraciones tributarias y a un mayor uso de la digitalización». La introducción del IVA y de los impuestos especiales en el Golfo —extendida progresivamente a otros países—, así como la adopción del impuesto mínimo global sobre las sociedades, representan avances estructurales. Por último, las reformas del gasto público, tercer pilar de los trabajos del Foro, avanzan con la reducción de las subvenciones energéticas regresivas en países como Baréin y Omán, liberando recursos para los hogares vulnerables. Una reorientación crucial para todos los Estados africanos de la región, particularmente para aquellos que enfrentan severas restricciones presupuestarias.
Técnicos de la ENTP operando en un pozo petrolífero en Argelia: símbolo de los desafíos de la volatilidad de precios para los exportadores de hidrocarburos
A pesar de la resiliencia mostrada, la directora gerente del FMI alerta sobre riesgos considerables y desafíos estructurales profundos que afectan de manera desigual a los distintos subgrupos africanos.
Para los exportadores de petróleo (Argelia y Libia), el desafío consiste en gestionar la volatilidad de los precios del crudo al tiempo que se fomenta la diversificación económica. La volatilidad de los precios del petróleo constituye otra preocupación importante, ya que una caída de la demanda mundial o el levantamiento de los recortes de la OPEP+ podrían agravar los desequilibrios entre la oferta y la demanda. Su dependencia de los hidrocarburos sigue siendo un talón de Aquiles para la estabilidad presupuestaria y el crecimiento a largo plazo.
Los importadores netos (Egipto, Túnez, Marruecos y Mauritania) se enfrentan a importantes vulnerabilidades en materia de endeudamiento y a una fuerte exposición a las condiciones de financiación mundiales. Kristalina Georgieva subraya que «el elevado y creciente endeudamiento de muchos países debería alcanzar niveles sin precedentes», y que las tensiones presupuestarias en otros lugares podrían incrementar sus costes de endeudamiento. La necesidad de reservas presupuestarias y de marcos fiscales creíbles a medio plazo se impone como una prioridad vital.
Por último, las economías frágiles o que salen de un conflicto (Libia y Somalia) se enfrentan a conflictos persistentes, desplazamientos de población y a la inseguridad alimentaria. Para la directora gerente del FMI, «es urgente restablecer la estabilidad macroeconómica y garantizar el acceso a la financiación exterior, en particular al apoyo internacional y al alivio de la deuda». Kristalina Georgieva insiste en que «el apoyo a los países que salen de un conflicto debe seguir siendo una prioridad», ya que su recuperación exige una planificación rigurosa, un respaldo internacional constante y recursos significativos. La magnitud de las enormes necesidades humanitarias en estos países sigue siendo un desafío regional crítico.
Frente a los desafíos estructurales, la responsable del FMI esboza una hoja de ruta articulada en tres ejes prioritarios para las economías africanas de la región. En primer lugar, el refuerzo de la credibilidad fiscal y la reconstrucción de las reservas se imponen como elementos esenciales para mitigar la vulnerabilidad ante los choques, especialmente en los países fuertemente endeudados, donde las reacciones de los mercados financieros pueden tener efectos desproporcionados. Kristalina Georgieva subraya que unos marcos fiscales sólidos y creíbles pueden anclar las expectativas, reforzar la confianza y consolidar la resiliencia. Para las economías frágiles y de bajos ingresos, recuerda una norma fundamental: «los países necesitan una ratio de ingresos fiscales/PIB de al menos el 15 %» para financiar instituciones viables y un crecimiento sostenible.
Avances fiscales por ámbito (2019-2026)
| Ámbito | Avances regionales | Países africanos implicados |
|---|---|---|
| Marcos presupuestarios | Mayor transparencia, presupuestos prospectivos | Argelia (volatilidad petrolera), Túnez (gestión de la deuda) |
| Movilización de ingresos | Ampliación de la base fiscal, refuerzo de las administraciones, IVA/impuestos especiales | Egipto, Marruecos, Argelia (en curso) |
| Reformas del gasto | Reducción de subsidios energéticos, focalización en hogares vulnerables | Marruecos, Túnez (presiones presupuestarias) |
Fuente. FMI, Prensa
En segundo lugar, es indispensable un nuevo impulso a las reformas que estimulan la productividad, ya que sin un crecimiento más fuerte será cada vez más difícil para los países mantener sus finanzas en orden. Este pilar se apoya en tres palancas, entre ellas la creación de un entorno empresarial dinámico mediante menores barreras de entrada y una competencia leal, crucial para generar innovación y absorber al gran número de jóvenes que se incorporan al mercado laboral.
También se trata de abrirse a la inversión extranjera directa y a la experiencia mundial, algo esencial para aprovechar las ganancias de productividad de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, con el fin de acelerar la transformación digital y posicionar a las economías como polos de excelencia.
Asimismo, será necesario establecer una integración comercial más profunda para diversificar los mercados de exportación y captar las oportunidades de las cadenas de suministro mundiales. La responsable del FMI insiste en el papel central del sector privado, afirmando de forma categórica que «solo este puede crear suficientes empleos».
Por último, la optimización del gasto público se vuelve imperativa en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias. Apoyándose en un informe reciente del FMI, la dirigente sostiene que «gastar de manera más inteligente no es solo una buena gestión presupuestaria, sino también una buena estrategia de crecimiento», lo que implica reducir la intervención del Estado en la actividad económica y reorientar progresivamente su papel hacia la creación de condiciones favorables, en lugar de la estimulación directa del crecimiento.
Dicho esto, Kristalina Georgieva reafirma el compromiso del FMI de apoyar a la región, «en particular mediante asesoramiento estratégico integrado, financiación y fortalecimiento de capacidades». Menciona de manera específica la colaboración a través del centro METAC en Líbano, pertinente para los países de África del Norte, así como la oficina regional en Riad.
Así, la hoja de ruta trazada para la próxima década es clara: anclar la credibilidad fiscal, liberar el potencial del sector privado como principal motor de empleo y diversificación, integrar a la región en los flujos tecnológicos y comerciales mundiales y optimizar cada recurso público.
El reto consiste en capitalizar el impulso de la última década para transformar la resiliencia en un verdadero renacimiento económico. El éxito de esta transición será determinante para la estabilidad y la prosperidad futuras de las naciones africanas de la región.
Ejes prioritarios 2026-2036 por tipología de países
| Tipología | Prioridad 1 | Prioridad 2 |
|---|---|---|
| Exportadores de petróleo y gas | Credibilidad presupuestaria | Diversificación económica |
| Importadores de petróleo | Reducción deuda (ratio impuestos/PIB ≥15%) | Apertura a IDE |
| Economías frágiles | Acceso a financiamiento exterior | Reconstrucción de instituciones |
Fuente. FMI, Prensa




