La emisión de un primer eurobono alivia las restricciones financieras de los Estados africanos, pero no garantiza un mayor crecimiento. Según un estudio del FMI, la deuda de las economías de frontera aumenta entre 11 y 12 puntos del PIB durante los cinco años posteriores a su entrada en los mercados. Para el continente, donde 23 países subsaharianos se encontraban en riesgo de sobreendeudamiento en 2025, el verdadero desafío ya no consiste en captar capitales, sino en evitar que su coste neutralice los beneficios económicos esperados.