El debate ya no se limita únicamente al futuro de las farmacias. Lo que está en cuestión es el propio modelo de organización de las profesiones sanitarias. Varias organizaciones profesionales rechazan la recomendación del Conseil de la Concurrence (organismo regulador marroquí) sobre la apertura del capital de las farmacias, al considerar que entraña riesgos importantes. A su juicio, esta orientación podría abrir la puerta a la entrada de inversores ajenos a la profesión en el capital del conjunto de las actividades sanitarias reguladas.
El comunicado está firmado por el Sindicato Nacional de Médicos del Sector Liberal, la Federación Nacional de Sindicatos de Cirujanos Dentistas y la Confederación de Sindicatos de Farmacéuticos de Marruecos. Las tres organizaciones se muestran tajantes y expresan un «rechazo categórico» a cualquier iniciativa que someta las profesiones sanitarias a una lógica de mera inversión financiera. Una evolución de este tipo supondría, según advierten, «un grave atentado contra la independencia de la decisión terapéutica» y contra el carácter humano y ético que rige el ejercicio de las profesiones de la salud.
Los firmantes recuerdan que estas actividades se basan en un principio esencial: situar el interés del paciente por encima de cualquier consideración comercial o lucrativa. Permitir la entrada de inversores externos en el capital implicaría, a su entender, debilitar este fundamento y transformar una misión de servicio público en una actividad puramente mercantil.
El riesgo de conflictos de interés y de inseguridad sanitaria
Las organizaciones profesionales subrayan asimismo la especificidad jurídica y deontológica de las profesiones sanitarias. Al tratarse de actividades reguladas, estrictamente encuadradas por la ley y por normas éticas, requieren una protección particular. Cualquier confusión entre decisiones médicas o farmacéuticas e intereses financieros podría generar, según alertan, conflictos de interés estructurales.
Un escenario de este tipo podría poner en peligro la seguridad sanitaria y farmacéutica del país. «La protección de estas profesiones frente a cualquier deriva no responde a intereses corporativistas, sino al interés general», insisten los firmantes, que advierten de los riesgos a medio plazo para la calidad de la atención y el acceso equitativo a los servicios de salud.
El comunicado va más allá y denuncia los posibles efectos económicos de una reforma de este tipo. La apertura del capital de las farmacias y la inversión privada en el ámbito de la odontología son calificadas de «inaceptables», ya que podrían desembocar en una concentración económica perjudicial. A largo plazo, los profesionales independientes correrían el riesgo de quedar marginados en favor de estructuras dominadas por criterios de rentabilidad y volumen.
Los sindicatos también temen una erosión del principio de proximidad y de equidad territorial. En un país marcado por fuertes desigualdades regionales en el acceso a la atención sanitaria, la financiarización del sector podría acentuar los desequilibrios, orientando la oferta hacia las zonas más rentables en detrimento de los territorios menos favorecidos.
Un aspecto destacado del comunicado es la plena solidaridad expresada por médicos y dentistas con los farmacéuticos. Para ellos, la recomendación del Consejo de la Competencia va mucho más allá de una sola profesión. «Cualquier ataque a uno de los eslabones de la cadena sanitaria supone un ataque a todo el sistema», sostienen.
Llamamiento a un diálogo nacional
Más allá del rechazo frontal, las tres organizaciones profesionales instan a los poderes públicos a abrir un diálogo nacional responsable con los representantes del sector, con el objetivo de reformar el sistema sanitario en un marco que preserve la dignidad del profesional y garantice al ciudadano un servicio de salud seguro, independiente y equitativo.
En su conclusión, el Sindicato Nacional de Médicos del Sector Liberal, la Federación Nacional de Sindicatos de Cirujanos Dentistas y la Confederación de Sindicatos de Farmacéuticos de Marruecos reafirman la unidad del frente profesional y se declaran dispuestos a recurrir a todas las formas legítimas de movilización para defender la independencia de las profesiones sanitarias reguladas y salvaguardar la seguridad sanitaria y farmacéutica de Marruecos.