El año 2025 marca un punto de inflexión para el sector bancario marroquí, que evoluciona en un contexto económico claramente más favorable que en los años anteriores. Según el informe sectorial publicado por Attijari Global Research, la economía marroquí registró un crecimiento del 5% en 2025, frente al 3,8% en 2024, el ritmo más alto desde 2017.
Esta aceleración de la actividad se apoya en gran medida en una política de inversión pública especialmente ambiciosa. El gasto de inversión alcanzó los 340.000 millones de dírhams (MMDH), es decir, el 21% del producto interior bruto, un nivel sensiblemente superior a la media observada en los últimos años, estimada en torno al 17% del PIB en el período 2019-2022.
En este contexto, los bancos se sitúan en el corazón de la financiación de la economía. El impulso de los proyectos de infraestructuras y de las inversiones productivas alimenta directamente la demanda de crédito y refuerza el papel del sistema bancario en la asignación de capital.
Paralelamente, la política monetaria también contribuyó a sostener esta dinámica. Bank Al-Maghrib redujo su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos en marzo de 2025, en la continuidad de las decisiones de flexibilización emprendidas desde 2024.
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Esta combinación de estímulo fiscal y condiciones monetarias favorables crea un entorno propicio para la expansión del crédito.
Según el informe de Attijari Global Research, el crédito a la economía avanzó un 8% en 2025, el crecimiento más elevado observado en quince años.
Esta expansión está impulsada principalmente por la financiación destinada a la inversión productiva. Los créditos de inversión en equipamiento registraron un aumento especialmente marcado del 25%, hasta alcanzar los 304.000 millones de dírhams (MMDH), y representan ya el 24% del saldo total del crédito, un nivel inédito en la estructura de la financiación bancaria en Marruecos.
Esta evolución refleja un reposicionamiento progresivo del sistema bancario hacia la financiación de la inversión, más que hacia el consumo o las operaciones inmobiliarias. También da cuenta de la magnitud del ciclo inversor emprendido por los poderes públicos y las empresas, en particular en infraestructuras, industria y proyectos estratégicos.
Resultados financieros en clara mejora
En este contexto macroeconómico favorable, los bancos cotizados continuaron mejorando sus desempeños financieros.
A finales de septiembre de 2025, el sector bancario cotizado registra un producto neto bancario de 72 MMDH, un 6% más, mientras que el resultado neto atribuido al grupo alcanza los 17 MMDH, es decir, un avance del 13,6%.
Esta evolución pone de relieve una mejora de la rentabilidad del sector, ya que el beneficio neto crece más rápido que los ingresos bancarios.
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Varios factores explican este desempeño. En primer lugar, los bancos se benefician de una estructura de depósitos particularmente favorable. Los depósitos a la vista representan alrededor del 73% del total, lo que reduce el coste medio de financiación y sostiene el margen de interés.
Por otra parte, las actividades de mercado ocupan un lugar cada vez mayor en la formación del producto neto bancario, en un contexto de tipos de interés favorable a las operaciones financieras.
Más allá del crecimiento de los volúmenes, la transformación digital del sector bancario empieza a producir efectos visibles sobre la rentabilidad.
La adopción creciente de los servicios bancarios digitales permite a las entidades racionalizar sus redes físicas y optimizar sus costes de explotación.
Esta evolución se refleja en el coeficiente de explotación del sector. Según Attijari Global Research, este indicador descendió 0,6 puntos hasta situarse en el 41%, señal de una mejora progresiva de la eficiencia operativa.
La digitalización también contribuye a transformar la relación con los clientes y a ampliar el acceso a los servicios financieros, al tiempo que reduce los costes de distribución.
Tras varios años marcados por un aumento del riesgo de crédito, el sector registró en 2025 una caída del coste del riesgo del 9,8%, lo que refleja la mejora del entorno económico y la progresiva normalización de las carteras de crédito.
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Esta evolución reduce las necesidades de provisiones y contribuye directamente a mejorar la rentabilidad de las entidades. Afecta tanto a las actividades domésticas como a las operaciones africanas de los grupos bancarios marroquíes, cuya presencia continental constituye un importante palanca de diversificación. La combinación de estos factores se traduce en una mejora sensible de la rentabilidad financiera del sector.
Según las estimaciones de los analistas de Attijari Global Research, la rentabilidad sobre fondos propios del sector bancario podría superar el 13% en el periodo 2026-2027, alcanzando así un nuevo umbral.
Al mismo tiempo, las valoraciones bursátiles siguen siendo relativamente moderadas. El ratio precio/beneficio (PER) del sector se sitúa en torno a 12,6 veces, un nivel históricamente bajo en relación con la rentabilidad esperada.
