En los últimos días, la atención se ha centrado en la escasez de carburante en Marruecos, directamente vinculada a condiciones meteorológicas desfavorables que han complicado la actividad portuaria. Varios buques petroleros no han podido descargar en los principales puertos del país —Jorf Lasfar, Mohammedia y Tánger Med—, poniendo de relieve la vulnerabilidad de las cadenas de suministro frente a los factores climáticos.
Para Rachid Tahri, vicepresidente de la Federación del Transporte y la Logística, presidente de la Asociación de Freight Forwarders de Marruecos (AFFM) y vicepresidente de la Federación del Transporte de la CGEM, la situación va mucho más allá del sector de los carburantes. «Los retrasos en el atraque y la congestión portuaria afectan a otros flujos comerciales, tanto de importación como de exportación, especialmente en el puerto estratégico de Casablanca. Los costes logísticos aumentan y los importadores y exportadores están preocupados», explica.
La meteorología complica así un contexto ya sensible, agravado por factores geopolíticos. Las tensiones entre Irán y Estados Unidos, así como la inestabilidad en algunas rutas marítimas estratégicas, contribuyen a alargar los plazos de transporte y a encarecer los costes del flete marítimo. «Algunos armadores incluso estudian rutas alternativas, más largas, lo que podría aumentar aún más los plazos», señala Tahri.
En el puerto de Casablanca, la congestión no es un fenómeno nuevo. El aumento constante de los flujos comerciales ha ido saturando progresivamente las infraestructuras. «El más mínimo retraso en la llegada de un buque puede provocar un efecto dominó en toda la cadena logística», precisa Tahri.
Los retrasos generan penalizaciones por los contenedores bloqueados o por los buques inmovilizados (demoras portuarias o sobreestadías), que deben asumir importadores y exportadores según los contratos. «Las condiciones climáticas extremas, en particular el fuerte oleaje y los vientos intensos, prolongan estas esperas. Buques que debían esperar un solo día acaban a veces inmovilizados hasta una semana, o incluso diez días», lamenta el presidente de la AFFM.
— Rachid Tahri, président de l’AFFM
Esta congestión portuaria tiene repercusiones directas sobre el comercio, especialmente con la proximidad del Ramadán. Los comerciantes, que esperan la llegada de existencias para las promociones tradicionales de electrodomésticos y productos alimentarios, podrían verse afectados. «Es crucial que los armadores, los operadores de manipulación portuaria y las navieras consideren esta situación excepcional como un caso de fuerza mayor y ajusten los periodos de franquicia de demoras para evitar sobrecostes a los importadores», insiste Tahri.
Ante estos desafíos, el sector marítimo y logístico marroquí se enfrenta a un imperativo: anticipar y adaptarse a los efectos crecientes del cambio climático y a la creciente complejidad de los flujos comerciales mundiales. Como concluye Rachid Tahri, «este tipo de perturbaciones se repetirá en los próximos años, por lo que debemos organizarnos desde ahora».
