El discurso de Duke Buchan III arranca con una trayectoria personal que refleja, de fondo, las transformaciones económicas de Marruecos. «Vine por primera vez a este país hace 43 años», recuerda, evocando una relación marcada por visitas frecuentes y un vínculo duradero.
Esta experiencia sirve como punto de partida para interpretar el cambio. «Este país ha crecido y ha evolucionado, es impresionante», afirma, ilustrando esa transformación con el paso de un entorno tradicional a otro estructurado por herramientas digitales, donde «Google Maps me guía ahora sin esfuerzo».
Detrás de esta evocación se percibe una dinámica más profunda, que el embajador atribuye «a la visión y al liderazgo de Su Majestad el rey Mohammed VI», subrayando al mismo tiempo que «el sector privado ha sido esencial en el desarrollo de Marruecos».
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La elevada participación internacional constituye, según Duke Buchan, un indicador claro del atractivo del Reino. «55.000 inversores procedentes de 130 países» están reunidos, prueba de que «el mundo mira a Marruecos».
Una movilización de este nivel refleja un cambio cualitativo en el posicionamiento del país. «Algunos países hablan del futuro digital, Marruecos lo construye», resume, insistiendo en la capacidad del Reino para materializar proyectos de gran envergadura.
Este impulso se concreta en realizaciones tangibles: «centros de datos que emergen desde Tánger hasta Dakhla» y «un compromiso para formar cada año a 100.000 jóvenes marroquíes en competencias digitales y en inteligencia artificial». El embajador insiste en una economía en la que «personas reales crean valor y construyen carreras».
Una relación bilateral anclada en el tiempo
La profundidad histórica de la relación entre Marruecos y Estados Unidos estructura el discurso diplomático. «Marruecos es nuestro aliado más antiguo», recuerda Duke Buchan III, destacando «el tratado ininterrumpido más antiguo de la historia estadounidense».
Hoy, esta relación se traduce en inversiones concretas. «Una nueva inversión estadounidense de 310 millones de dólares» acompaña la apertura de un consulado en Casablanca, que se suma «al consulado estadounidense más antiguo del mundo en Tánger».
Esta continuidad ilustra, según el embajador, «lo que significa un compromiso real», basado tanto en la historia como en una presencia económica activa.
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El análisis económico del diplomático se articula en torno a un principio claro. «Las palabras que resuenan entre los inversores son estabilidad, fiabilidad, certidumbre y reformas inteligentes», explica.
Su experiencia de «casi cuatro décadas en Wall Street» le permite ofrecer una lectura directa de los flujos financieros internacionales: «el dinero sigue la confianza y la certidumbre, y hoy sigue a Marruecos».
Este posicionamiento se ve reforzado por un elemento clave: «Marruecos es el único país de África con calificación investment grade», un factor que califica de «muy importante para los inversores internacionales».
La dinámica también se refleja en sectores concretos. El embajador menciona un mercado inmobiliario activo, donde «los teléfonos no dejan de sonar con inversores interesados en comprar en Marruecos».
Una estrategia estadounidense basada en la inversión directa
El enfoque de Estados Unidos se articula en torno a un principio explícito: «comercio en lugar de ayuda». Duke Buchan insiste en una estrategia que prioriza «inversiones de alta calidad» frente a mecanismos de asistencia.
«Nuestros acuerdos no están sujetos a condiciones», precisa, destacando la aportación de «tecnologías estadounidenses fiables y seguras». Este enfoque busca consolidar una relación duradera alineada con las prioridades económicas del Reino.
El embajador subraya además la dimensión concreta de este compromiso: «las empresas estadounidenses cierran acuerdos reales», contribuyendo a la ejecución de proyectos nacionales.
El Sahara marroquí ocupa un lugar central en su intervención, presentado como un espacio clave para futuras inversiones. «El potencial económico del Sahara marroquí es ilimitado», afirma Duke Buchan III.
El respaldo estadounidense al plan de autonomía se reafirma «como vía hacia la resolución y la prosperidad». Esta posición se acompaña de proyectos estructurantes, entre ellos «un puerto de aguas profundas en Dakhla, el más grande y profundo jamás construido en Marruecos».
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Este proyecto se concibe como «una nueva puerta que conecta África, América y Europa», complementado con «nuevos centros de datos» y «una ruta comercial que enlaza el Sahel con los mercados mundiales».
El embajador resume así un cambio de percepción estratégica: «donde el mundo veía un desierto, Su Majestad vio una oportunidad». Un cambio que ya se refleja en el interés creciente de las empresas estadounidenses, que «llaman constantemente para invertir en el Sahara».
