Se está produciendo una auténtica transformación en la franja fronteriza de Oujda. Atrás quedan los campos abandonados por falta de lluvias: desde 2023, proyectos solidarios están devolviendo la vida a estas tierras antes vulnerables. Gracias al apoyo técnico de la Dirección Provincial de Agricultura y al dinamismo de las cooperativas locales, los agricultores ya no sufren el clima, se adaptan a él.
En la comuna de Ahl Angad, dependiente de la prefectura de Oujda-Angad, y más concretamente en el douar Ouled Erzine, continúan las operaciones de plantación de cactus resistentes a la cochinilla. Este proyecto integrado, impulsado a nivel local, busca compensar las importantes pérdidas sufridas tras la destrucción de cerca del 80% de las plantaciones tradicionales.
«Este proyecto agrícola constituye una respuesta concreta a las importantes pérdidas causadas por la cochinilla», afirma Zoubir Merzaq, presidente de la cooperativa Oum Richa. «Gracias a esta colaboración con la Dirección Provincial de Agricultura, hemos podido plantar 35 hectáreas el primer año, otras tantas el segundo y 50 hectáreas el tercero», añade, destacando la ambición de seguir ampliando las superficies en el futuro.
Más allá del cactus, la región está experimentando una notable diversificación de cultivos. Más de 1.400 hectáreas de olivos, 1.600 hectáreas de almendros y cerca de 400 hectáreas de algarrobos han sido plantadas, configurando nuevas fuentes de ingresos y contribuyendo a la estabilidad socioeconómica de los agricultores.
Leer también : Cultivo de aguacate: hacia un nuevo nivel de rendimiento para el sector
«El proyecto se basa en una visión integrada a cinco años, orientada a sustituir los cereales por cultivos más adaptados a las condiciones climáticas», explica Hicham Ghamari, presidente de la cooperativa «Och Tayr» en la comuna de Beni Khaled. «La elección del cactus, el algarrobo y el olivo responde a criterios técnicos precisos, como su bajo consumo de agua, su resistencia a enfermedades y su alto valor añadido», precisa.
El programa, que abarca las comunas de Ahl Angad y Beni Khaled, ya ha permitido la plantación de unas 400 hectáreas. Se ha optado por un enfoque progresivo y controlado para garantizar el éxito de las plantaciones y evitar una expansión desordenada.
Leer también : Marruecos recupera impulso en las exportaciones de limón tras varios años de caída
A nivel institucional, estas iniciativas se enmarcan en la agricultura solidaria, pilar de la estrategia Generación Green. «El programa de plantación de cactus cubre 2.000 hectáreas con un presupuesto de 10 millones de dirhams, lanzado en 2023 con una fuerte adhesión de los agricultores», confirma Fouad Zahiri, responsable del departamento de ejecución del proyecto en la Dirección Provincial de Agricultura (DPA) de Oujda.
«Paralelamente, el programa del algarrobo abarca otras 2.000 hectáreas con un coste superior a los 36 millones de dirhams, mientras que la siembra directa prevé alcanzar 5.000 hectáreas de aquí a 2030», añade. Según los responsables, entre 600 y 800 agricultores ya se benefician de esta dinámica.
«Estamos asistiendo a una transformación progresiva del modelo agrícola, que pasa de un sistema frágil a uno más resiliente y sostenible», afirma el mismo responsable. «Esta evolución abre la puerta a un nuevo ciclo de desarrollo para las zonas rurales fronterizas», concluye.
Mientras continúan las operaciones de plantación y las superficies siguen ampliándose, los actores implicados apuestan ahora por una mayor movilización de los agricultores y un refuerzo del acompañamiento técnico para consolidar estos avances y convertir esta experiencia en un modelo replicable en otras regiones que enfrentan los mismos desafíos.
