Esta operación se inscribe en una dinámica iniciada con la fusión de Majorel y Teleperformance, culminada en noviembre de 2023, tras la cual Saham pasó a convertirse en uno de los accionistas de referencia del grupo. Como ocurre con cualquier aumento significativo de participación, la operación queda sujeta a los procedimientos regulatorios en vigor.
Un líder global con un accionista marroquí de referencia
Más allá de la estructura accionarial, lo que está en juego es una cuestión de posicionamiento estratégico. Teleperformance es un actor global, presente en los cuatro continentes, con más de 500.000 empleados en cerca de 100 países. En 2025, el grupo registró una facturación de 10.200 millones de euros y un beneficio neto de 781 millones. Para Saham, reforzar su exposición a un activo de este calibre supone consolidar su anclaje en una economía de servicios cada vez más globalizada, en la que la transformación tecnológica —especialmente la inteligencia artificial— está reconfigurando a gran velocidad las cadenas de valor.
Esta estrategia refleja igualmente la fase de consolidación emprendida por Moulay Hafid Elalamy desde su retirada de la vida política en 2021. Tras dejar el Gobierno, el empresario retomó el control directo de sus prioridades económicas, empezando por la recompra de las actividades de Société Générale en Marruecos, que dio lugar a la creación de Saham Bank, y continuando con un refuerzo de su presencia en activos internacionales. Desde agosto de 2024, Elalamy preside el consejo de administración de Teleperformance, empresa cotizada en el CAC 40, una señal clara de la creciente integración de dirigentes marroquíes en los órganos de gobierno de grandes compañías europeas. Ese mismo año, MHE se convirtió además en el primer marroquí elegido miembro del comité ejecutivo de la Cámara de Comercio Internacional (CCI).
La transformación de los grandes grupos marroquíes
En un plano más amplio, esta secuencia ilustra la evolución que están viviendo los grandes grupos marroquíes. La internacionalización ya no se concibe únicamente como una proyección “hacia el Sur”, sino dentro de una lógica verdaderamente global: participación en campeones internacionales, presencia en los grandes centros financieros y búsqueda de influencia sobre activos estratégicos de primer nivel.
Con todo, según una fuente cercana al grupo, Saham mantiene un marcador identitario claro: una base firmemente anclada en Marruecos y decisiones estratégicas tomadas desde el país. La estrategia de inversión busca combinar el arraigo nacional con un acceso directo a las grandes plataformas globales. Una forma de ampliar el perímetro sin desplazar el centro de gravedad.
