Marruecos se consolida como un actor clave en la industria automovilística europea. El Dacia Sandero, fabricado en el Reino, se mantiene como el coche más vendido en España en 2026, superando ya —o quedándose muy cerca— de las 10.000 matriculaciones en lo que va de año.
Según los últimos datos del mercado, el modelo acumulaba más de 7.500 unidades a cierre de marzo, lo que permite anticipar que a finales de abril ha alcanzado la simbólica barrera de las 10.000 unidades, confirmando su posición dominante frente a sus competidores.
Detrás de este éxito se encuentra una estrategia clara: ofrecer un vehículo asequible sin renunciar a prestaciones clave. Con un precio de entrada en torno a los 13.500 euros, el Sandero se ha convertido en una opción privilegiada para los hogares que buscan optimizar su presupuesto en un contexto de inflación y encarecimiento generalizado del automóvil.
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Uno de los factores decisivos es el motor ECO-G de 120 caballos, que funciona tanto con gasolina como con GLP, reduciendo significativamente el coste por kilómetro y permitiendo obtener la etiqueta ecológica. Esta versión representa más del 76% de las ventas del modelo, evidenciando la preferencia de los consumidores por soluciones económicas y eficientes.
Más allá del precio, el Sandero destaca por ofrecer dimensiones superiores a otros vehículos de su segmento, con 4,10 metros de longitud y un maletero de 320 litros, acercándose a un uso polivalente que va más allá de la conducción urbana. Versiones como el Stepway, con estética todocamino, refuerzan aún más su atractivo con un incremento de precio limitado.
El mercado español se abastece en gran medida de las plantas de producción que el grupo Dacia opera en Marruecos, especialmente en Casablanca y Tánger, donde también se ensamblan otros modelos como el Jogger o el Duster
