El proyecto del gasoducto Nigeria–Marruecos avanza a grandes pasos y su materialización efectiva tiene como objetivo garantizar la seguridad energética de trece socios africanos, además de Europa, estimó este lunes el economista Zakaria Firano.
Según él, se trata de un proyecto de gasoducto fiable, creíble, serio y seguro, en contraste con otra iniciativa «que atraviesa zonas no seguras», afirmó el investigador universitario en una entrevista concedida a Le360.
El montaje financiero ha sido completado, fijando la cantidad de las inversiones en 25.000 millones de dólares, de los cuales 8.000 millones provienen de Estados Unidos. Zakaria Firano comentó, en esta entrevista, las declaraciones del ministro nigeriano de Gas, Ekperikpe Ekpo, según las cuales el trazado de este gasoducto avanza conforme a los compromisos asumidos entre Abuya y Rabat. El gas se ha convertido, según los analistas, en un asunto central, tanto como recurso estratégico, «instrumento de soberanía y energía de transición hacia una matriz energética menos carbonizada».
Zakaria Firano subraya que este proyecto supera el marco bilateral: «No es un proyecto únicamente marroquí-nigeriano; es un proyecto que tomará forma en África Occidental y más de 13 países se beneficiarán de él, no solo a través de un tránsito energético, sino también mediante un desarrollo económico y social».
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Según él, el gas no se limita «únicamente a exportaciones que se canalizarán hacia los países de Europa —y eso es lo que busca Europa en relación con su asociación estratégica con Nigeria y con Marruecos—, sino que también pasará por 13 países que se beneficiarán de las externalidades positivas de este gasoducto», además de otros países sin litoral.
En cuanto a las novedades de este megaproyecto, el profesor universitario señala que «las previsiones actuales apuntan a 2030 para poder llegar a Europa. Eso significa que las obras están en marcha con una aceleración máxima y a una velocidad muy importante».
Este proyecto, insiste, no es «un proyecto efímero; es un proyecto real, que permite consolidar África Occidental y crear una zona de producción energética y de desarrollo territorial inclusivo, que integra a los 13 países».
Recuerda que este tramo de 5.000 kilómetros prevé que dos tercios del gasoducto pasen por el mar, lo que permite asegurar el suministro hacia Europa. «No creo que haya un problema a nivel marítimo en relación con la exportación de este gasoducto», afirma. En cuanto a los 1.700 kilómetros terrestres restantes, atraviesan, según él, países políticamente estables, que disponen de un soft power significativo, con Marruecos considerado un socio estratégico de primer orden.
