Ante el encarecimiento de los carburantes —con el gasóleo ya en torno a los 13 dirhams por litro—, el Gobierno ha decidido reactivar el mecanismo de ayudas directas a los profesionales del transporte. El objetivo es amortiguar el impacto sobre los costes logísticos, proteger el poder adquisitivo y contener los efectos inflacionistas derivados de la situación en Oriente Medio.
Aunque la medida ya está decidida, su coste total sigue sin concretarse. El proceso de inscripción para los profesionales comenzará este viernes 20 de marzo. El Ejecutivo se apoya en la experiencia reciente: entre marzo de 2022 y febrero de 2024 se desplegó un programa similar, con ayudas de entre 2.200 y 6.200 dirhams según la categoría (taxis, autocares, autobuses y vehículos comerciales). En total, se movilizaron cerca de 7.000 millones de dirhams en 14 fases, con un coste medio de entre 500 y 600 millones por tramo.
Sin ampliación presupuestaria por ahora
Este nuevo gasto, no previsto en la ley de presupuestos de 2026, se produce en un contexto de aumento esperado de la factura energética, impulsado por la subida de los precios del petróleo, el gas (butano y GNL), el carbón y el fuel. Esto reabre el debate sobre una posible ampliación presupuestaria o incluso la adopción de unos presupuestos rectificativos.
Por ahora, el Gobierno descarta ese escenario. «La guerra lleva 20 días. Todo dependerá de su duración, pero en principio su impacto debería seguir siendo moderado para Marruecos», señala una fuente gubernamental consultada por Le360, que excluye de momento cualquier ampliación del presupuesto, a diferencia de lo ocurrido en 2022 durante la crisis ruso-ucraniana.
En aquel momento, el Ejecutivo tuvo que movilizar créditos adicionales en dos ocasiones mediante decretos, por un total de 28.000 millones de dirhams (16.000 millones en junio y 12.000 millones en octubre).
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Este relativo optimismo también lo comparte Bank Al-Maghrib. «El impacto de la guerra se mantendría relativamente contenido en un escenario de conflicto de corta duración, pero podría intensificarse si se prolonga», afirmó su gobernador, Abdellatif Jouahri, durante una rueda de prensa celebrada el martes en Rabat.
Con una hipótesis de precio medio del barril en torno a los 80 dólares, la factura energética de Marruecos se situaría en unos 125.000 millones de dirhams, sin comprometer los equilibrios presupuestarios, aseguró.
En este escenario, el déficit público —excluyendo ingresos por privatizaciones— seguiría reduciéndose, pasando del 3,6% en 2025 al 3,5% en 2026 y al 3,4% en 2027.
Resiliencia y margen de maniobra
«Marruecos lleva 15 años enfrentándose a crisis y ha demostrado una gran capacidad de resiliencia, aunque cada una tenga sus particularidades», subrayó Jouahri.
El gobernador insistió en la necesidad de equilibrar el apoyo económico con la disciplina presupuestaria. «El Estado adopta medidas de respuesta, como ayudas directas, pero cuidando de preservar los equilibrios macroeconómicos, que forman parte de la soberanía nacional, especialmente en un contexto internacional marcado por el repliegue de los Estados», explicó.
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Incluso en un escenario de fuerte subida del petróleo, las autoridades se muestran confiadas. «Si el precio del barril llegara a los 120 dólares, Marruecos dispone de colchones de seguridad, en particular la línea de crédito flexible del FMI, que puede activarse de forma inmediata y sin condiciones previas», añadió Jouahri.
Recordó que este instrumento ya se utilizó en 2020 por un importe cercano a los 30.000 millones de dirhams. «Hoy, con reservas de divisas que cubren más de seis meses de importaciones, no es necesario recurrir a ella. Pero sigue siendo una opción en caso de un shock más severo», concluyó.
