«Marruecos sigue cumpliendo los criterios de acceso a la Línea de Crédito Flexible (FCL)», subraya el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras concluir la revisión a mitad de período de este mecanismo, reservado a economías consideradas sólidas. En la práctica, este aval del FMI equivale a un sello de confianza internacional sobre la gestión económica del país. Según el FMI, Marruecos mantiene un historial sostenido de políticas macroeconómicas «muy sólidas» y conserva «fundamentos económicos y marcos institucionales muy fuertes», lo que le permite seguir beneficiándose de este instrumento excepcional sin necesidad de recurrir a él de manera activa.
Esta valoración positiva se apoya en el comportamiento reciente de la economía de la economía marroquí. En 2025, la actividad se vio impulsada por el buen comportamiento de la agricultura, la construcción y el turismo, tres motores clave del crecimiento. Para 2026, el FMI prevé una expansión del PIB del 4,4%, tras un crecimiento estimado del 4,9% en 2025, en gran medida gracias al impulso de la inversión en infraestructuras públicas y privadas.
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Sin embargo, el entorno internacional introduce elementos de incertidumbre que obligan a mantener la cautela. «A corto plazo, las perspectivas podrían verse afectadas por el conflicto en Oriente Medio, a través de un encarecimiento de la energía y una menor demanda externa. En un contexto marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre global, resulta clave mantener políticas macroeconómicas prudentes, gestionar con rigor los riesgos fiscales y económicos, reforzar la inversión en capital humano y acelerar la aplicación de reformas estructurales orientadas a impulsar un crecimiento más inclusivo y la creación de empleo»,señala el FMI.
El mantenimiento de la FCL en modo precautorio se inscribe precisamente en esta lógica. Más que una herramienta de financiación, actúa como un seguro frente a choques externos en un momento de elevada incertidumbre geopolítica. Al mismo tiempo, la voluntad de Rabat de salir progresivamente de este mecanismo envía una señal clara de confianza en la solidez de sus fundamentos económicos. El mensaje del FMI es doble. Por un lado, Marruecos se consolida como una de las economías más estables del norte de África, con una trayectoria de políticas económicas coherentes y creíbles. Por otro, el contexto internacional obliga a no bajar la guardia, en un equilibrio delicado entre ambición de crecimiento y disciplina macroeconómica.
