Ramadán y poder adquisitivo: las cifras detrás de los hábitos

El 23/02/2026 a las 10h30

Unos días después del inicio del Ramadán 2026, la última fotografía oficial de los precios —cerrada a finales de enero— muestra un aumento mensual del 0,3 %, impulsado por los productos alimentarios (+0,8 %), mientras que la inflación retrocede un 0,8 % interanual. Los datos publicados por el Haut-Commissariat au Plan (Alto Comisionado para el Plan), organismo oficial de estadísticas de Marruecos confirman una desinflación general, pero revelan tensiones específicas en los productos más consumidos durante el mes sagrado.

Menos de una semana después del inicio del mes de ayuno, la cuestión central ya no es la disponibilidad de los productos, sino su accesibilidad real para los hogares.

El Ramadán 2026 se desarrolla en un contexto más favorable que el de los años 2022-2023, marcados por tasas de inflación superiores al 6 %. En 2025, el promedio anual se mantuvo por debajo del 1 %, lo que refleja una estabilización de los precios a escala nacional.

La revisión del impuesto sobre la renta, el aumento de las ayudas sociales y el retroceso de la inflación han contribuido a una mejora relativa del poder adquisitivo. Además, las recientes lluvias han reavivado un clima de confianza en torno a la campaña agrícola. Sin embargo, esta mejora macroeconómica no se refleja de manera uniforme en la cesta del Ramadán. Para muchos hogares, en particular los más modestos, el presupuesto alimentario sigue bajo presión.

Según la nota informativa relativa al IPC (Índice de Precios al Consumo) elaborada por el Haut-Commissariat au Plan (HCP) en enero de 2026, el índice general pasó de 118,7 en diciembre de 2025 a 119,0 en enero, es decir, un +0,3 % en un mes.

Este aumento es totalmente atribuible a los productos alimentarios (+0,8 %), mientras que los productos no alimentarios retrocedieron un 0,1 %. En términos interanuales, el índice general disminuye un 0,8 %, con una caída del 2,1 % en los productos alimentarios. La inflación subyacente se mantiene estable en un mes y baja un 1,2 % en un año.

Estas cifras fueron publicadas antes del inicio del Ramadán. Constituyen, por tanto, la base estadística a partir de la cual se observa actualmente la evolución de los precios.

El detalle de las variaciones mensuales aclara la dinámica actual: entre diciembre y enero, los precios del pescado y los mariscos aumentaron un 10,4 %, los de las verduras un 2,7 %, los de las frutas un 0,7 % y los de la carne un 0,4 %. Sin embargo, son precisamente estos productos los que dominan las compras en los primeros días del Ramadán. Así, incluso en ausencia de una inflación generalizada, un aumento focalizado en estas categorías repercute directamente en el presupuesto diario de los hogares.

Por el contrario, los aceites y grasas bajaron un 3,1 % y los carburantes un 5,9 %, lo que limitó el aumento del índice general, pero sin compensar el impacto en la cesta alimentaria específica del mes sagrado.

El HCP señala además una tendencia al mayor endeudamiento de los hogares, especialmente para financiar el consumo. El Ramadán concentra gastos importantes en un período corto, lo que puede llevar a algunos hogares a recurrir a anticipos o créditos.

Las redes sociales también amplifican ciertos hábitos, favoreciendo mesas más abundantes y compras anticipadas en grandes cantidades. Esta intensificación de la demanda puede contribuir a sostener aumentos puntuales. Ante esta situación, las autoridades han asegurado que el abastecimiento de los mercados está garantizado. Se celebró una reunión de coordinación en el Ministerio del Interior con el fin de reforzar los controles, la exhibición de precios y la lucha contra las prácticas especulativas.

Sin embargo, la problemática sigue siendo la de los márgenes excesivos, la multiplicación de intermediarios y la falta de trazabilidad en algunas cadenas de suministro, factores que pueden amplificar las subidas en períodos de fuerte demanda.

Los aumentos mensuales más marcados en enero se registraron en Beni Mellal (+1,5 %), Settat y Al Hoceima (+0,7 %), Guelmim y Safi (+0,6 %), Marrakech (+0,5 %) y Casablanca (+0,3 %). Por el contrario, Dakhla (-0,3 %) y Tánger (-0,2 %) experimentaron descensos, según los datos publicados por el HCP en enero de 2026.

Estas diferencias recuerdan que el poder adquisitivo durante el Ramadán también depende de la realidad local de los mercados.

Pocos días después del inicio del Ramadán 2026, la situación económica parece globalmente estabilizada a escala nacional, pero sigue siendo socialmente contrastada. Los productos están disponibles y la inflación anual se mantiene contenida. No obstante, las subidas focalizadas en los productos frescos recuerdan que el poder adquisitivo se mide, ante todo, en función de la cesta diaria.

Por Mouhamet Ndiongue
El 23/02/2026 a las 10h30