Sáhara: un reinado, una obra. La planta de desalinización de agua de mar en Dakhla: un modelo de sostenibilidad e innovación

Visión de un Rey y desarrollo de una nación: la planta de desalinización de agua de mar en Dakhla… un modelo de sostenibilidad e innovación

El 02/03/2026 a las 22h35

VídeoImpulsadas por una dinámica de desarrollo sostenido, las provincias del Sur dan un nuevo paso adelante con la puesta en servicio de la planta desalinizadora de Dakhla. Este proyecto estratégico se inscribe en una visión de crecimiento sostenible e integrado, basada en la innovación tecnológica y la gestión optimizada de los recursos naturales.

Situada al norte de la ciudad de Dakhla, la planta desalinizadora de agua de mar se construyó entre 2021 y 2025, con una inversión global cercana a 2.500 millones de dírhams. Esta infraestructura estratégica cuenta con una capacidad de producción anual de alrededor de 37 millones de metros cúbicos, destinados a cubrir tanto las necesidades de riego agrícola como el suministro de agua potable para la ciudad y sus alrededores.

Constituye un avance importante para hacer frente al estrés hídrico y reforzar la seguridad hídrica de la región.

El proyecto se enmarca en un modelo de desarrollo innovador basado en el enfoque integrado «Agua – Energía – Alimentación». La planta desalinizadora funciona íntegramente con energía eólica limpia. Con este fin, se puso en servicio un parque eólico con una capacidad instalada de 60 MW, lo que convierte a esta infraestructura en una referencia nacional en materia de acoplamiento entre desalinización y energías renovables, y refuerza la orientación hacia una economía de bajas emisiones de carbono.

La capacidad nominal de producción alcanza aproximadamente 100.000 m³ diarios, es decir, cerca de 37 millones de m³ al año. De ese volumen, alrededor de 30 millones de m³ se destinan al riego de 5.000 hectáreas de tierras agrícolas, mientras que 7 millones de m³ se reservan para el abastecimiento de agua potable de Dakhla y de las zonas cercanas.

Más allá de su alcance ambiental, el proyecto constituye también una palanca estructurante de desarrollo económico y social para la región.

Esta planta desalinizadora debería contribuir de manera significativa al desarrollo de cultivos de alto valor añadido, reforzar la atractividad territorial para las inversiones agrícolas y generar cerca de 10.000 empleos permanentes, directos e indirectos.

El proyecto ilustra asimismo un modelo consolidado de asociación público-privada (PPP), que involucra en particular a las empresas Nareva y Engie. Esta configuración refleja la confianza de los inversores en el clima de negocios en Marruecos y consolida la posición del Reino como actor regional de referencia en los sectores de las energías renovables y la desalinización del agua.

Por Souilme Bouaamoud
El 02/03/2026 a las 22h35