África exige un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU

El 25/09/2026 a las 15h28

El presidente de Ghana reclama una reforma profunda de la gobernanza internacional y defiende una mayor representación africana, con derecho de veto, en el principal órgano de seguridad de Naciones Unidas.

El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, ha reclamado una representación permanente de África en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con todos los derechos, responsabilidades y poderes de veto asociados a esta condición. El mandatario formuló esta demanda durante su intervención ante los líderes mundiales reunidos en Nueva York con motivo de la 81ª Asamblea General de la ONU.

La reivindicación de Mahama se inscribe en un debate más amplio sobre la necesidad de adaptar las instituciones multilaterales a la realidad geopolítica actual. A su juicio, resulta difícil defender la igualdad soberana de los Estados mientras se mantiene una estructura de gobernanza internacional concebida para responder a las relaciones de poder surgidas tras la Segunda Guerra Mundial.

«La reforma del Consejo de Seguridad no es un favor a África, sino un imperativo para la legitimidad, la credibilidad y la supervivencia de Naciones Unidas», afirmó el presidente ghanés, subrayando que las desigualdades heredadas del pasado continúan reflejándose en las estructuras contemporáneas de poder.

El argumento africano se apoya también en el peso demográfico y político del continente. África cuenta actualmente con unos 1.500 millones de habitantes, más del 18% de la población mundial, y constituye el mayor bloque regional de votación en la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, ninguno de sus países dispone de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Para Mahama, esta contradicción revela uno de los principales límites del actual sistema multilateral. África participa de forma decisiva en las deliberaciones de la Asamblea General, pero carece de una representación permanente en el órgano encargado de adoptar las decisiones más importantes en materia de paz y seguridad internacionales.

La reforma del sistema financiero, otro frente

El presidente ghanés amplió su crítica a la arquitectura financiera internacional, que considera marcada por desigualdades similares. Según Mahama, los países en desarrollo pueden llegar a endeudarse a tipos de interés hasta ocho veces superiores a los aplicados a las economías industrializadas.

Esta situación resulta especialmente problemática para los países africanos y caribeños afectados por fenómenos climáticos extremos. Inundaciones y sequías obligan a estos Estados a recurrir a nuevos préstamos para financiar la reconstrucción, aumentando una carga de deuda que limita su capacidad para invertir en desarrollo.

De este modo, los gobiernos se enfrentan, según Mahama, a una disyuntiva entre hacer frente al servicio de una deuda que considera excesivamente costosa y atender las necesidades sociales de sus poblaciones.

Ghana reclama por ello una reforma orientada hacia una financiación a largo plazo, asequible y accesible, que permita a las economías en desarrollo invertir en capital humano, industrialización y adaptación al cambio climático. «África no pide caridad, sino una asociación entre iguales basada en el respeto mutuo», sostuvo el mandatario.

África ante la nueva carrera por los recursos

El discurso de Mahama adquiere una dimensión especialmente relevante en el contexto de la transición energética mundial. África dispone de una población joven, grandes extensiones de tierras cultivables y una enorme riqueza en minerales críticos necesarios para desarrollar las tecnologías vinculadas a la transición energética.

Pero Ghana advierte de que esta riqueza no puede convertirse en el punto de partida de una nueva carrera internacional por los recursos africanos. Mahama rechazó que la extracción de minerales críticos reproduzca las dinámicas de explotación asociadas al pasado colonial.

La posición defendida por Ghana plantea un cambio de modelo: África debe dejar de limitarse a exportar materias primas y avanzar hacia su transformación dentro del continente. «Procesaremos nuestros minerales en casa, construiremos industrias locales, crearemos empleos dignos para nuestros jóvenes y retendremos el valor de nuestros recursos naturales», afirmó.

Esta estrategia conecta directamente con uno de los principales objetivos de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), cuyo Secretariado tiene su sede en Accra. Para Mahama, el acuerdo constituye una herramienta esencial para aumentar el comercio intraafricano, impulsar la transformación estructural y acelerar la industrialización.

El discurso del presidente ghanés refleja así una reivindicación que va más allá de la reforma del Consejo de Seguridad. Se trata de redefinir el lugar de África en el sistema internacional, no solo mediante una mayor representación política, sino también a través de un mayor control sobre su financiación, sus recursos naturales y sus cadenas de valor.

La cuestión de fondo es, por tanto, si las instituciones creadas para responder al equilibrio de poder del siglo XX podrán adaptarse a un mundo en el que África reclama pasar de ser objeto de las decisiones internacionales a convertirse en uno de sus principales actores.

Por Jose Manuel Castiñeira
El 25/09/2026 a las 15h28